Par de estribos porteños, tipo campana, hechos en plata.

Se trata de un excepcional par de estribos, de sobria elegancia y buen peso, realizado por uno de los plateros más afamados de Buenos Aires hacia fines del siglo XIX, ó principios del veinte. En ambas piezas fueron colocadas la marca de ganadería, calada en oro y sobrepuesta, y las iniciales de su dueño, quitadas probablemente por pudor cuando se los comercializó, vaya uno a saber cuánto tiempo más tarde.

El autor, J. Fernández, fue un notable platero de Buenos Aires, quien trabajaba para los estancieros y hacendados que vivían en esta ciudad en aquellos años de esplendor que acompañaron al cambio de siglo. Sus creaciones en este noble metal se adaptaban a los gustos más refinados de la sociedad porteña de la época.

Desde los inicios del siglo decimonónico, el hombre de campo en estas tierras hispanoamericanas fue modificando sus costumbres; en principio, ensillaba con unos pequeños estribos de hierro, pero en la medida que la producción rural generaba mayores recursos económicos, es por todos sabido que el jinete de las pampas canalizaría un tramo significativo de sus ingresos a un buen apero de plata, y desde aquellas formas primitivas de pequeño porte, las preferencias de los criollos viraron hacia modelos de mayor peso, tanto en espuelas y estribos, cuanto en juegos de cabeza y tiradores y rastras.

Sin embargo, esas formas de ostentación derivarían en las postrimerías de la centuria en versiones más elegantes, las que en principio lucirían los propietarios de los campos, quienes residían en la gran ciudad-puerto, heredera de los más refinados gustos europeos. En el cruce de ambas fuentes, las obras de J. Fernández se distinguen por su acabada síntesis, sin duda en la más alta expresión de las artes criollas de la platería.
Este par de estribos es una fiel expresión de tal juicio. De plata batida, fundida, calada y cincelada, el cuerpo principal de la pieza se asemeja a una campana despojada de mayor ornamentación y poseedora de una notable elegancia, con su borde interior festoneado. Arcos aperados, con el diseño de hojas cinceladas, y ojo semicircular alegrado con motivos de hojas.

Buenos Aires, fines del siglo XIX ó principios del XX.

Medidas.

Alto: 17,5 cm.

Abertura: 9,5 cm.

Datos del orfebre: J. Fernández. Entre las referencias más tempranas, encontramos entre los años 1890 y 1894, a un José Fernández asociado a Manuel Casal (se conocen sus piezas con la marca: Fernández y Casal), con una platería ubicada en la calle Buen Orden 454 de Buenos Aires. Más adelante, ambos integrantes de la firma comenzarían a publicitar sus actividades en forma independiente. El propio José Fernández lo haría desde su taller de platería afincado en Buen Orden 330 o 342, figurando en los Anuarios y Gruías Kraft de 1896, 1903, 1906, 1908.

 

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