Arte Shipibo
Mahuetá: vasija de cerámica polícroma Excepcional. Antigua vasija de cerámica amazónica de origen Shipibo (Perú) elaborada con las técnicas precolombinas mediante rollos de barro colocados a modo de espiral. Los cántaros del arte Shipibo se distinguen por su ornamentación polícroma, pero también poseen una forma característica, divida en tres partes: la base, el cuerpo lobular (ensanchado en su porción media), y un cuello largo con un pequeño borde dado vuelta hacia fuera. En el ámbito del coleccionismo del arte tribal, las piezas de la alfarería Shipibo son apreciadas como las de mayor fuerza expresiva entre las creadas por los pueblos amazónicos.
En cuanto a su elaboración, los cuencos levantados por las mujeres Shipibo desde hace cientos de años (las artesanías de este pueblo amazónico es una tarea de las mujeres) poseen en general una fina pared, y siempre, una decoración distintiva. Desde tiempos remotos se los ornamenta en la porción media superior del cuerpo con una cantera de símbolos propios de esta comunidad, motivos que se emplean tanto en la policromía de su cerámica, como en la indumentaria, el mobiliario, las herramientas y hasta en las pinturas corpóreas. Para su pintura utilizan tan sólo tres colores: negro, ocre o rojo, y crema.
Característico del arte tribal, la decoración potencia, pues contiene un mundo de magia, mitos, sueños y universos… El “mahuetá” o cántaro ahora estudiado fue así enriquecido: se divide el cuerpo en dos tramos mediante una línea negra y ancha, la que representa la boa cósmica, un espíritu de alto significado en la cosmovisión local. El hemisferio superior hasta la base del cuello luce motivos –llamados “quené” – a modo de laberintos que se vinculan al cielo, donde residen los espíritus buenos. En el cuello la ornamentación muestra pequeños cambios, detalles que trasportan sus símbolos hasta el mundo extra-celestial donde habitan otros entes superiores.
Por contraposición queda claro que la base de la vasija es el ámbito en el que viven los espíritus acuáticos y los malos espíritus, razón por la cual no se la decora. Los chamanes son los verdaderos poseedores de tantos conocimientos; son ellos quienes transmiten a las mujeres para que sean utilizados en la decoración de los objetos que sus manos crean. Así ha ocurrido desde remotas épocas, tal como lo expresa la memoria oral de los Shipibo que hoy pueblan la Amazonía central peruana.
Esta bella pieza ha sobrevivido largo tiempo al uso, a la fragilidad de los materiales (sin duda, su buena cocción ayudó notablemente a tal destino) y a las condiciones ambientales de la selva amazónica donde fue construida. Raro testimonio de una época lejana, nos ofrece hoy toda su potencialidad simbólica, además de evidenciarnos la pericia de quien la construyera. La alfarería es una labor que se transmite de madres a hijas y a medida que sentadas en el suelo levantan su vasija enroscando el barro en espiral, representan con su labor el viaje de la boa cósmica.
Cuenta la historia que en la región central del Oriente peruano, el pueblo Shipibo ha protagonizado desde los primeros contactos numerosos enfrentamientos con los viajeros que se atrevieron a internarse en su territorio, y casi trescientos cuarenta años más tarde, se encolumna junto a otras naciones indígenas contra la política implementada por el gobierno de Alan García.
Los Shipibo permanecen en comunidades nativas diferenciadas del resto de la sociedad nacional, y a lo largo del río Ucayali forman unos ciento treinta poblados o aldeas. Pesca, caza, agricultura y extracción de madera hacen a su subsistencia junto con la producción de artesanías tradicionales, aunque no escapan a la presión que el resto de la sociedad ejerce sobre todos los pueblos nativos disolviendo su identidad.
El desplazamiento territorial, la presencia de los medios de comunicación masiva, el trabajo como asalariados de baja calificación y la pobreza crónica acechan a estos pueblos nativos. Sin embargo, la preservación de su lengua Shipibo – Conibo es un síntoma favorable, pues el idioma aglutina en torno a una cultura común. Así sucede con los Shipibo, aunque permanecen acorralados en la selva, su rica y compleja cosmovisión sobrevive a la invasión inevitable de la cultura occidental en pleno siglo XXI.

Medidas
Alto: 16 cm .
Diámetro de la boca: 8,6 cm .
Procedencia: Cultura Shipibo. Amazonía Central Peruana.
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