Chitonte Quehueya
En el pueblo Shipibo de la Amazonía central peruana, los textiles se confeccionan con la fibra del algodón cosechado con sus propias manos, e hilada y teñida con tintes naturales. Al fin, los telares precolombinos “de cintura” aportan la técnica ancestral que les permite obtener los cortes de tela necesarios para la vestimenta de niños y adultos, de mujeres y hombres.
Observamos aquí una falda femenina, bordada y teñida en marrón con un complejo temario mítico logrado en el mismo color pero en un tono más oscuro. Prenda realizada en una misma pieza, con un tramo central bordado y los dos extremos ornamentados con teñidos. Los laberintos de su decoración –llamados “quené” – superan lo bello para internarse en verdaderos códigos esotéricos brindados por los chamanes de la comunidad. Entre sus motivos bordados, la cabeza de la boa cósmica.

Textiles, maderas, cerámicas y cuerpos humanos también se ornamentan con estos símbolos que vinculan el mundo terrenal con los espíritus celestiales. Como auténticos léxicos asequibles sólo a los iniciados, el arte shipibo se puebla de magia y misterio.
El oficio de las tejedoras Shipibo se adquiere desde niña –sólo las mujeres tejían y tejen en este pueblo amazónico–, y es un arte tan relevante el del hilado como el del tejido propiamente dicho. Las fibras llegan a medir ocho metros de largo, facilitando la confección de telas delgadas, de trama apretada y suave tacto. Los paños así tejidos se ornamentan y potencian con el teñido y el bordado de complejos diseños que el chaman le transmite a las tejedoras.
Medidas.
Largo: 142 cm .
Ancho: 69 cm . Procedencia: Cultura Shipibo. Amazonía central peruana. Hacia 1970.

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