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| CATÁLOGO 12 | |
POESÍA PATRIÓTICA In 8º, 2 h. Muy buen ejemplar, preservado en una moderna carpeta con títulos y filetes dorados. Zinny, 1811, n. 4, p. 58, aunque indica “sin fecha”, lo da impreso el 10 de febrero de 1811. Mallié lo reproduce en su tomo IV, pp. 265 – 268. Biblioteca de Mayo, XIX, 1, 16852 – 16853. Furlong, n. 2510, Tomo IV, pp. 245 – 246. La pieza fue incluida en “La Lira Argentina”. Más allá de su carácter ingenuo, se rescata la autenticidad de esta obra poética, hecha pública en las primeras horas de la Revolución de Mayo. Dirá Roberto F. Giusti (citado por Furlong) que en ninguna otra poesía “ostentó más el soldado (su autor) las humanidades aprendidas en el Colegio de San Carlos”. La gesta patriótica se halla teñida de la más fuerte reminiscencia mitológica, pero redactada en un tono prosaico y de bajo vuelo literario –afirmará Guillermo Furlong–, aunque lo que cuenta es el valor del testimonio. “La concepción es ingenua –seguimos nuevamente a Giusti–, como ingenuo era el entusiasmo con que el joven poeta, que había defendido a la ciudad contra los ingleses sirviendo en el cuerpo de Patricio, había descrito un lustro antes a su amigo Bernardo Vélez, en una epístola en verso, la ceremonia de la bendición de las banderas, celebrada después de la Reconquista”. Para Juan María Gutiérrez, fue su autor Juan Ramón Rojas (1784 – 1824), militar y poeta. Por nuestra parte, adherimos a esta hipótesis por varias razones. Siendo joven, Rojas participó en la gesta de la defensa y reconquista de Buenos Aires, y en su “Canto heroico”, dedicado a su maestro el Dr. Vicente López en 1808, también abusó del empleo de alusiones mitológicas. Además, Rojas residía en Montevideo cuando llegaron las noticias sobre la Revolución de Mayo y de inmediato se incorporó a un movimiento libertario, el que fuera abortado, debiendo emigrar hacia Buenos Aires cuando se lo condenara a muerte. (Ver ítem 71). Vivió en esta ciudad, hasta que en febrero de 1812 retornaría a Montevideo; por las mismas horas se publicaba en esta orilla la poesía que aquí ofrecemos. Entre otras coincidencias, también fue amigo de Bernardo Vélez y ambos integraban la Sociedad del Buen Gusto del Teatro. Bien podría haberle escrito una epístola en verso, ya que en los días siguientes a las invasiones inglesas, Vélez se hallaba en Santiago de Chile, donde actuaba como oficial de un batallón de jóvenes formado para defender a Buenos Aires. Se conocen otras varias poesías escritas por Juan Ramón Rojas, todas ellas de fuerte sentir épico.
LA PENA DE MUERTE EN 1828, DADO DE BAJA Muy raro. In 8º, 40 pp., (incluye Portada, v. en bl.). Buen ejemplar, con una dedicatoria autógrafa de D. Valentín Alsina. Encuadernación moderna en pasta española. No en Estrada. Arredondo, p. 74, lo ubicó en la Biblioteca Nacional de Montevideo. No en Suárez. No en Palau. Su autor, el doctor Valentín Alsina (1802 - 1869) fue un destacado jurisconsulto. El 15 de abril de 1828 leyó su “Discurso sobre la pena de muerte” –aquí ofrecido–, reconociendo que se declaraba partidario de su aplicación. La posición puesta de manifiesto en el ensayo generó un fuerte impacto y en aquellos días, el francés Guret de Bellemare, residente en Buenos Aires, hizo conocer su réplica a las ideas de Alsina. Pocos meses más tarde V. Alsina se desempeñaría como un destacado partidario de la revolución del 1º de diciembre de 1828 que derrocó el gobierno del coronel Manuel Dorrego. El ya destacado jurisconsulto acompañó la nueva gestión del general Juan G. Lavalle. En plena ebullición política, Lavalle capturó a Dorrego y en Navarro dispuso que se lo fusilara; corría el 13 de aquel mes y año, y la historia argentina incorporaba otro mártir ilustre.
EL EJÉRCITO DE BUENOS AIRES AL In 4º, 1 h. Buen ejemplar –en hoja tostada–, preservado en una carpeta moderna, con títulos dorados. Zinny, 1815, n. 47, p. 148. Mallié, II, pp. 541 – 542. Furlong, n. 3198, Tomo IV, p. 621. En la Proclama, el Director Interino del Estado de Buenos Ayres asume la tarea de defender a los hermanos del Perú, y ordena el traslado de una fuerza patriota decidido a preservar el espíritu de la revolución ante el ejército realista allí activo. Dirá en cuanto a los integrantes de los Cuerpos Cívicos porteños, “el veterano intrépido vá á buscar en otras regiones el honor de la victoria, ó del sepulcro”. Además, el impreso da noticias (éstas firmadas por Balcarce) de las divisiones que por entonces se hallaban en Cochabamba y Chaganta, a las órdenes de Juan Antonio Álvarez de Arenales y del teniente coronel D. Vicente Camargo. Las medidas son extremas: “que en Jujuy se organice un cuerpo de caballería…”, que en Salta también haya disposición de hombres y armas, que en “Tucumán se active el apresto de varias piezas de artillería que de antemano se habían mandado montar” y que de Buenos Aires “salgan los Regimientos de Infantería 2 y 3 á marchas forzadas…”
EL REMOTO TERRITORIO In 8º, 99 pp., (incluye Portada, v. en bl.), con un grabado, cuyo título es “Corte de la barranca del Río Luján sobre su margen izquierda, entre el Puente y el Molino Viejo de Luján”. Buen ejemplar. Encuadernación moderna en pasta española, con títulos dorados. No en Suárez. No en Palau. Las publicaciones del sabio Florentino Ameghino han sido de singular importancia para la evolución de las ciencias naturales por estas latitudes, ya que sus contribuciones (aunque más tarde fueran ampliamente rebatidas) modificaron el saber científico acopiado hasta entonces en los campos de la paleontología, la geología y la arqueología. En 1880 vio la luz su más notable aporte, titulado “La antigüedad del hombre en el Plata". Sus estudios se habían centrado en principio en la llanura bonaerense y en particular en los terrenos próximos a Luján, su ciudad natal. Entre 1878 y 1881, Ameguino vivió en Europa, donde participó en el Congreso Internacional de Ciencias Antropológicas celebrado en París, y donde cultivó fecundas relaciones con los sabios más destacados del viejo continente. A su regreso y apremiado por la falta de recursos (fue exonerado de su cargo de Director en la escuela de Mercedes), inauguró en Luján una librería –llamada Gliptodon– y tres años más tarde se instalaba en Córdoba para desempeñarse en su Universidad. Allí fue titular de la cátedra de zoología, se lo distinguió con un doctorado “honoris causa” y hasta fue nombrado académico en la Facultad de Medicina. Por esos días, la Academia Nacional de Ciencias publicó en el Tomo VI de su Boletín, la obra que ahora ofrecemos en forma de Separata, relato vívido de sus excursiones en suelo bonaerense.
HACIA UN PLAN ESTRATÉGICO Muy raro. In 4º 421 pp., 1 h. Con un mapa plegado (en excelente forma); litografía de Bacle y Cª. Ejemplar con una Portada facsimilar; el resto en buen estado, salvo con breves anotaciones marginales de vieja data. Suárez, n. 437. Palau, n. 15911, erróneamente lo catalogó con una lámina y tres mapas. El ensayo de Arenales aquí contenido hace una detallada descripción de la geografía del río Bermejo y de su evolución histórica desde la conquista española. En el mapa litografiado por Bacle, Arenales contribuye con sus nuevas observaciones levantadas in situ, las que se ajustan a las notas del siglo XVIII que él pudo consultar, así como a otro mapa que el piloto Nicolás Descalzi realizara en 1826. La carta de Descalzi había sido compuesta fruto de la expedición de Pablo Soria que navegó el Bermejo desde su cabecera hasta el desagüe en el Paraguay, y publicada en Buenos Aires en 1831. Al fin, la nueva carta hecha por el coronel Arenales junto a Juan Francisco Guerrín llevó por título “Carta de la Sección Austral del Gran Chaco con el curso detallado del río Bermejo según los diarios de la Campaña del Gobernador Matorras en 1774 y del viaje por agua del Coronel Cornejo en 1790”. Guerrin, litógrafo y dibujante de origen francés, vivió en Buenos Aires desde 1820. Trabajó junto a Bacle. Además, contiene en su último tramo un Informe del naturalista Tadeo Haënke, miembro de las Academias de Ciencias de Viena y de Praga, donde da cuenta de los ríos navegables que fluyen al Marañon, procedentes de las cordilleras del Perú y Bolivia.
SAN MARTÍN EN LA VOZ DADO DE BAJA In 4º, 11 pp., (incluye Portada, v. en bl.) Buen ejemplar, con sus cubiertas originales, preservado en una moderna carpeta en pasta española. Pieza con una dedicatoria autógrafa de su autor. D. Nicolás Avellaneda había abordado el tema de los restos de San Martín en 1877. No en Suárez. No en Palau. No en Salas. Interesante folleto para el capítulo sanmartiniano de toda biblioteca. Las palabras del Presidente de los argentinos, el Dr. Nicolás Avellaneda, suenan emocionadas en la inhumación de los restos del Padre de la Patria que fueron traídos desde Francia. A partir de aquel 28 de mayo de 1880 descansan en su sepulcro, instalado en la Catedral de Buenos Aires. San Martín había fallecido el 17 de agosto de 1850 en la ciudad gala de Boulogne-sur-Mer y en su testamento dejó registrado el deseo que su corazón fuese depositado en el cementerio de Buenos Aires. Treinta años más tarde se vio cumplida aquella voluntad, aunque la dignidad de su figura lo hizo merecedor de una morada más relevante.
BIBLIOGRAFÍA In folio, 135 pp., (incluye Anteportada, Portada, v. en bl.), 2 h., con numerosas ilustraciones. Buen ejemplar, encuadernado en tela de editor con títulos dorados. Ejemplar número 56 sobre una tirada de mil. Importante referencia bibliográfica e histórica del proceso de emancipación de Chile, con la reproducción facsimilar de los principales impresos vinculados a este momento. Además, con una galería iconográfica de los personajes más relevantes que participaron en la declaración de la independencia y que están directamente vinculados con los impresos que a ella se refieren.
BUENOS AIRES, EN VÍSPERAS In gran folio (Medidas. Ancho: 25,5 cm. Alto: 24,5 cm.), 1 h., v. en bl. Buen ejemplar de amplios márgenes, restaurado en el pliegue. Pieza enmarcada. Zinny, 1816, n. 29, p. 168. No en Suárez. Por estas horas, el Congreso de Tucumán ya había nombrado Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón, quien se encontraba en esa ciudad. Al conocerse la noticia en Buenos Aires, se reaviva el espíritu autonomista y la Junta de Observación decide consultar al pueblo. Anticipándose a esta medida, el Director Antonio González Balcarce convoca a una asamblea popular en la Iglesia de San Ignacio. Presentamos aquí el Bando que anuncia esta voluntad, “haciendo saber á los dichos Ciudadanos, Corporaciones y Xefes de esta heroyca ciudad que mañana a las diez se celebrarà una reunión (…), y para que la tranquilidad no sea perturbada en modo alguno (…) ordena que desde las nueve del mismo dia se cierren todos los talleres, tiendas de oficio y cesen los trabajos”.
A VEINTE DÍAS DEL 25 DE MAYO. Raro. In 4º, 1 h., v. en bl. Buen ejemplar, preservado en una moderna carpeta, con títulos dorados. Zinny, 1810, n. 23, p. 52. Furlong, n. 2187, Tomo IV, pp. 114 – 115. Transcurridos apenas tres días de aquel glorioso 25 de mayo de 1810, la Primera Junta de Gobierno había dispuesto que los ciudadanos entregasen los fusiles, pistolas, sables y espadas que, pertenecientes al Rey, estuvieren en manos particulares. El llamado no había provocado el eco que se esperara y a mediados de junio, un nuevo Bando reiteraría la orden con un plazo de ejecución de 24 horas. Ofrecemos aquí este último impreso, el que fue publicado, distribuido y colocado en los sitios habituales para que todos los habitantes conociesen de sus instrucciones. “Los individuos que hayan retenido (n. del librero: las armas reclamadas), serán desterrados, y multados en 25 pesos por cada una de ellas”.
POLÍTICA DE FRONTERAS In 8º, X pp., (incluye Portada, v. en bl.), 349 pp. (comienza en la pág. 3), XVII pp., con su gran mapa plegado (con viejo pegamento de cinta adhesiva). Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar. Suárez, n. 655. Palau, n. 24915. Primera edición, con su importante carta geográfica levantada por el propio Barros. Su autor, el coronel Álvaro Barros (1827 – 1892), fue nombrado jefe de la Frontera de la Costa Sud en 1865, cuando combatió contra los indios de Pillahuincó y entre otras acciones destacadas, firmó tratados con los caciques Calfucurá y Reuque-Corá. Tres años más tarde, en 1868, Barros fundaba el pueblo de Olavarría. En la obra ahora ofrecida lo hallamos en un pormenorizado ensayo referido a las fronteras con los indios pampas, pieza de valía histórica que dedicara a Adolfo Alsina. En lo que hace a la política desplegada con el indígena, el mérito de Barros radicó en su visión humanitaria, pues siendo un jefe militar siempre rechazó su eliminación, proponiendo la asimilación de estos pueblos a la vida republicana. En “Fronteras y Territorios Federales…” la pluma de Barros avanza por los distintos avatares que se tejieron en la relación con las tribus indígenas desde los tiempos de la colonia. Aquel militar de larga experiencia en la política de fronteras, explica las instancias vividas con los pueblos “bárbaros”. Entre otros puntos de gran interés, se detendrá en la actuación de los jefes indígenas y cómo lograron adaptarse a las guerras intestinas que afectaban el control de las fronteras (“sirviendo en realidad a sus salvajes instintos”), y qué objetivos guiaban a D. Juan Manuel de Rosas en su expedición al desierto de 1833. También se ocupa del plan ejecutado en el gobierno del doctor V. Alsina, considerando que su resultado fue infructuoso. Dirá Álvaro Barros que la práctica de los acuerdos generaba entre los indígenas una tergiversación de sus derechos, pues se hallaban “engreídos por el tributo enorme que se les acordaba”. Al fin se lamentará de cuán poco se había avanzado en el conocimiento del territorio disputado a los indígenas hasta el Río Negro, cuya línea fuera elegida a principios del siglo XIX para instalar la frontera con aquellos pueblos nativos.
LLUVIA DE BOMBAS EN UNA RARA POESÍA Muy raro. In 8º, 2 h. Buen ejemplar, preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. En la primera página y contenido por tres líneas de viñetas, el dibujo de una bomba con su mecha hacia arriba, y al final, por encima del colofón, otra viñeta muy utilizada en esta imprenta. Zinny, 1811, n. 23, p. 63. Mallié, tomo IV, pp. 337 – 339 y 502. No en Palau. Furlong, n. 2515, sólo ubicó este impreso en tres bibliotecas. A su entender, se trataría de un mensaje emanado de los marinos de Montevideo que pretendían bombardear la ciudad de Buenos Aires. Para Mallié, muy por el contrario, estaríamos ante una composición poética en “homenaje al valeroso pueblo español, al que incita a defender el territorio patrio, invadido por los ejércitos de Napoleón”. La diversidad de pareceres se funda en el confuso relato argumental de la poesía. En su texto aparecen breves menciones al Príncipe de la Paz, aquel recordado Manuel de Godoy, quien participara en las abdicaciones de Carlos IV frente a las tropas de Napoleón y originara una revuelta popular contra su persona. El autor también menciona el apellido Padilla, quizás trayendo a colación al patriota de origen altoperuano que tanto colaborara con los revolucionarios de Buenos Aires, nos referimos a Manuel Ascensio Padilla, el esposo de Juana Azurduy. En 1811 participaba activamente en la guerra de la independencia en las provincias del norte. El padre Guillermo Furlong S.J. seguramente desarrolló su idea en los versos que se ocupan de los marinos; habrá deducido también que se trataba de la relación entre Montevideo y Buenos Aires cuando leyó “nos mandan parlamento” y entendió que anunciaba un bombardeo cuando al final de la poesía, su autor anónimo expresara: “Que venga un mil de Bombas, y demuelan // Hasta media ciudad, si es que pudieren: // Serán los albañiles, los que ganen, // Y el que tubiere casas, el que pierde: // Españoles con casa: estad alerta: // las bolsas desatad, que Bomba viene.”
EL VIAJE DE ANSON Y SU In 8º 3 h., (Anteportada, Frontis y Portada), viii, 257 pp. Encuadernación moderna en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar, con sus márgenes apenas refilados. Sabin, n. 9730. Suárez, n. 1107. Palau, n. 38233. Santos Gómez, n. 662. Primera edición; un año más tarde vio la luz en Madrid una versión en castellano. Importante pieza bibliográfica con un relato de los episodios vividos en la región patagónica, cuyas peripecias y adversidades fueron publicadas por primera vez en la edición que aquí ofrecemos, incluyendo también una descripción de Santiago de Chile. Su autor, el navegante británico John Byron (1723 – 1786), integró la expedición de George Anson que entre 1740 y 1746 diera la vuelta al mundo. Al fin, siendo almirante de la armada británica, Byron realizará otro notable viaje alrededor del mundo, esta vez comandando la expedición. Testimonia en la obra aquí ofrecida su primer periplo y en particular, relata el naufragio de la “Wager” con las penurias que sufriera junto a sus compañeros en la costa de la Patagonia. El frontispicio representa aquel naufragio.
AIRES PORTEÑOS CON DADO DE BAJA In 8º, 248 pp., (incluye Anteportada, Portada, v. en bl.), 1 h. Encuadernación en tela con títulos dorados. Pulcro y delicado ejemplar con un sello de anterior propietario. Suárez, n 1168. Palau, n. 40656. Biblioteca Nacional de Buenos Aires, n. 0050169 / 452856. No en la Serie Bibliográfica Ciudad de Buenos Aires. En el mismo año también fue publicado por la Editorial Obligado. Primera Edición. Ensayo costumbrista que seduce por la cuidada redacción y por el abordaje tan puntilloso que realiza su autor sobre la ciudad de Buenos Aires. Se trata de un clásico de nuestra literatura ciudadana. D. Santiago A. Calzadillas (1806 – 1896) fue un personaje de gran prestigio y del artículo que el matutino “La Nación” publicara a su muerte, rescatamos aquellos elogios que lo describen con admiración: “Calzadilla ha sido el último de los porteños viejos, genuinamente criollo, naturalmente espontáneo y bondadoso”. Sobre la obra aquí catalogada, Vicente O. Cutolo recuerda en su Nuevo Diccionario Biográfico Argentino, que “algunos amigos lo indujeron en 1891, a publicar sus memorias sobre los tipos y costumbres de la sociedad que alternó en su juventud, y que, reunidas, constituyeron el libro Las beldades de mi tiempo, célebre en la época de su aparición”.
NOVELA HISTÓRICA DADO DE BAJA In 4º, 186 pp., (incluye Portada, v. en bl.) Texto a dos columnas. Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. No en Suárez. Palau sólo ofreció la primera edición, publicada en Madrid. Novela histórica. Uno de sus autores, D. Emilio Castelar (1832 – 1899), fue un destacado abogado, político, catedrático y literato español, quien se comprometió con el sistema democrático, habiendo conspirado contra Isabel II. Siendo un republicano conservador, Castelar y Ripoll defendió el sufragio universal y la libertad religiosa, y habiéndose proclamado la Primera República de España, fue designado presidente de la misma. El poder de su pluma trascendió las fronteras ibéricas y grande resultó su influencia sobre la intelectualidad americana. En Argentina era muy leído y respetado, e inclusive, el Jockey Club de Buenos Aires adquirió buena parte de su excelente biblioteca. La obra que ahora ofrecemos –redactada junto a su condiscípulo Francisco de Paula Canalejas– contiene una historia novelada sobre Alfonso X el Sabio, aquel monarca poeta y jurista, autor de las “Siete Partidas”, obra capital del derecho hispánico.
TEMPRANO IMPRESO CORDOBÉS Raro. In 8º, 36 pp., (incluye Portada, v. en bl.). Encuadernación moderna en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar, restaurado, que perteneciera a la biblioteca de D. Enrique Arana. El Pro. Pablo Cabrera reprodujo la portada en su obra “La segunda imprenta de la Universidad de Córdoba”, p. 100, y la catalogó en la p. 67. No en Suárez. Palau, n. 48879. La imprenta de Córdoba (la segunda acotamos, pues la primera, trasladada a Buenos Aires, fue la famosa de los niños expósitos) se adquirió en 1823 por suscripción popular, aunque con la voluntad política del gobernador J. B. Bustos. El autor de la presente Oración Fúnebre, el sacerdote Pedro I. de Castro y Barros (1777 – 1849), adhirió desde la primera hora al gobierno patrio de 1810. El 9 de julio de 1816 aquel religioso firmaba el Acta de la Independencia y en el Te – Deum de ese día ocupaba la cátedra sagrada. Entre 1823 y 1828, Castro y Barros ejerció el rectorado de la Universidad de Córdoba.
EL JUICIO A LOS ASESINOS In 4º, 4 pp., (incluye Portada, v. en bl.), 390 pp., III pp. Vieja encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar. Suárez, n. 1411, indica que “Este es uno de los libros más apreciados de los publicados durante la dictadura de Rosas”. Palau, n. 50426. Mucho se ha escrito sobre la muerte del caudillo riojano –acaecida el 20 de febrero de 1835 en Barranca Yaco – y sobre la participación en aquel episodio de D. Juan Manuel de Rosas. Lo cierto es que las publicaciones de época resultan clave para comprender aquel momento histórico, aunque hasta hoy haya sido imposible establecer un veredicto final. Rosas actuó de acuerdo a sus intereses políticos y no bien asumió su segundo gobierno, dispuso rendir honores al general Quiroga. Sus restos al fin fueron exhumados del panteón de la catedral de Córdoba y en el mes de enero de 1836, se los trasladó a Buenos Aires con toda la pompa. El jefe porteño siempre pretendió proyectar una imagen de dolor y justicia para que el pueblo lo distanciara de toda sospecha de compromiso con aquel asesinato. A poco de asumir Rosas había ordenado la formación de un sumario y la captura de los occisos, para entonces protegidos en Córdoba. Aquella voluntad chocó con la decisión adoptada por el gobernador cordobés Rodríguez, razón por la cual decidió enviar una fuerza de caballería para que capturara a los hermanos Reinafé, a D. Feliciano Figueroa y a D. Domingo Aguirre. Pocos días más tarde caería prisionero Santos Pérez, quien había fusilado a Quiroga descerrajándole un tiro en el ojo. Presentamos aquí la causa criminal publicada en la Imprenta del Estado en 1837, con las defensas de los reos y demás instancias de aquel juicio. El 25 de octubre de aquel año fueron ejecutados en la Plaza de la Victoria los hermanos Vicente y Guillermo Reinafé, Santos Pérez.
La voluntad del Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros
17. CISNEROS, BALTASAR HIDALGO DE Raro. In 8º, 2 h. Buen ejemplar, preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. No en Zinny. Furlong, n. 1369, lo ubicó sólo en siete reservorios de Montevideo, Córdoba y Buenos Aires. Cisneros acaba de llegar a Buenos Aires designado por la Soberana Junta Gubernativa de España e Indias, lo hace con el deber y compromiso de atender y proteger “como padre” a los ciudadanos de las provincias del Río de la Plata. Dirá en este impreso: “Mi pensamiento no se ocupa mas que en meditar como haceros felices...”. Entre otras observaciones, sostiene que “la formidable España, vuestra heroyca Madre, acaba de dar el ultimo golpe al tirano de la Europa...”.
Muy raro. In 8º, 2 h. Muy buen ejemplar de amplios márgenes, preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. No en Zinny. Medina, n. 631. Furlong, n. 1323, localizó este impreso sólo en dos bibliotecas particulares y otras tantas públicas. La voz del virrey fue impresa con el objetivo de transmitirle a todos los ciudadanos que había llegado al Río de la Plata con el encargo de la Suprema Junta Central de promover la concordia y buena armonía entre todos sus habitantes. La proclama denuncia la existencia de un pequeño grupo que distorsiona aquel espíritu. Cisneros ordena se vigile principalmente los “cafees y casas publicas; a cuyos dueños hago responsables...”. Reconoce al fin que el objeto imprescindible de sus cuidados es la tranquilidad pública.
LAS ISLAS MALVINAS Precio: u$s 1.600.- (Ambas obras) Muy raro. In folio Anteportada, Portada, v. en bl., 56 h. Encuadernación en pasta española; en cuero, punteras y lomo, éste con nervios y títulos dorados. Ejemplar que perteneciera a Estanislao Zeballos. Palau, n. 56428. Torre Revello, en su “Bibliografía de las Islas Malvinas” cataloga esta obra con el número 14, indicando que en el mismo año se reprodujo en “El Universal” de Montevideo, y que impresa por la Gaceta Mercantil, también en 1832 se editó una versión en inglés. Suárez, n. 1494, lo publicó sin ofrecer el Apéndice e indicando que se trata de una valiosa fuente documental.
20. Apéndice a los // documentos oficiales // publicados sobre el asunto de // Malvinas. Imprenta del Estado. Buenos-Ayres, 1832. In 4°, Portada, v. en bl., 10 h. Encuadernación en cuero con títulos dorados. No en Suárez. No en Palau. José Torre Revello describe este “Apéndice…” en su “Bibliografía de las Islas Malvinas” en el asiento 15. El impreso se ocupa del atentado cometido por la corbeta “Lexington” de los Estados Unidos de Norteamérica en el puerto de la Soledad en las Islas Malvinas.
EL ARTE DE LA RETÓRICA EN TIEMPOS Raro. In 8º, LXX pp., (incluye Portada, v. en bl.), 273 pp. Encuadernación con estuche en cuero con títulos dorados. No en Fermín Chávez (“Iconografía de Rosas…”). No en Suárez. Palau n. 57260, sólo registra su primera edición: Madrid, 1762. Esta obra, publicada en Buenos Aires y en latín por los Jesuitas, llevaba por destino su uso en los propios colegios de la ciudad, ya que “retórica” era uno de los cursos que se dictaban por entonces en la enseñanza media. Desde 1836 la Compañía de Jesús había retomado sus actividades, autorizada por Rosas y “De arte rhetorica…” forma parte de una Colección de impresos editados con similar propósito educativo. Pieza de interés por su época, pues aparece en pleno gobierno de D. Juan Manuel de Rosas, quien facilitó el regreso de la Compañía a Buenos Aires, aunque posteriormente ordenó su nuevo expulsión. En el tiempo que residieron en esta ciudad, los jesuitas se ocuparon nuevamente de la educación y editaron algunos pocos títulos destinados a esta misión, obras hoy muy raras.
LA PRIMERA CONSTITUCIÓN Corría el año 1819 y el Congreso General Constituyente –trasladado desde la ciudad de Tucumán hacia Buenos Aires- sesionaba con enorme premura, pues el gobierno patrio entendía que resultaba imprescindible disponer de una Constitución para presentar ante el concierto de las naciones civilizadas. Hacía ya un lustro que Fernando VII se hallaba nuevamente en España, cuando sus antiguas promesas quedaron en el olvido al anular en 1814 la Constitución española sancionada dos años antes, para proclamar la monarquía absoluta. Con el apoyo de los demás soberanos de las potencias europeas, dispuso organizar una expedición para sofocar las rebeliones desatadas en las colonias americanas, y en 1815, el general Pablo Morillo comandó las fuerzas punitivas que habrían de partir hacia las tierras de la Capitanía de Venezuela y el Virreinato de Nueva Granada. Sus acciones rindieron frutos y el monarca español recuperó en principio sus dominios, pero rearmadas las fuerzas patriotas al mando de Simón Bolívar y del general José Antonio Páez, le propinaron una definitiva derrota en Boyacá, en 1819. Sin embargo, la corona hispana no cesaría en su empeño y anunció una nueva expedición, esta vez dirigida hacia las costas del Plata…(Ver ítems 31 a 33). Precisamente en esas horas, los representantes diplomáticos de las Provincias Unidas del Río de la Plata en Europa –Bernardino Rivadavia en Londres, y el canónigo Valentín Gómez en Paris– alertaban sobre el inminente peligro. Las autoridades patriotas, empeñadas en disponer de todos los recursos defensivos, impulsaron el tratamiento de una Constitución para esgrimir ante el resto del mundo que el suyo era un estado soberano, independiente y constitucional, con forma de gobierno en unidad de régimen (“unitario”, aunque no lo menciona con este término). Sostenían que atacar a este estado significaba también atacar, por solidaridad, a todos los estados existentes en ese momento en el continente americano. Dirá D. Juan Martín de Pueyrredon después de haberse retirado del mando supremo de las Provincias Unidas: “(…) vienen ya demasiado tarde los exércitos con que nos amenaza su colera. No: esta nación nueva, pero tan gloriosa como puede serlo, no volverá a ser encadenada”. América se iba a defender de España y de sus aliados.
22. (DEÁN GREGORIO Funes) DADO DE BAJA Muy raro. In 8º, Portada, v. en bl., IV, 71 pp. Encuadernación moderna en marroquín, con títulos dorados. Buen ejemplar. Se conocen dos versiones de este impreso; una –aquí ofrecida– con el sol de mayo, y otra, con el escudo de las Provincias Unidas. (Ver ítems siguiente). Palau, n. 59765, la cataloga sin indicar a qué versión se refiere. Esta es la llamada Constitución religiosa de 1819, sancionada por el Congreso Nacional aunque sin intervención de numerosas provincias. La norma básica fue jurada el 25 de mayo de aquel año, poco antes de que renunciara el Director Supremo, D. Juan Martín de Pueyrredon. Si bien fue reconocida en principio por muchas provincias, poco tiempo más tarde se manifestó la reprobación en buena parte de ellas. El 1º de febrero de 1820, la derrota de las fuerzas porteñas en la Batalla de Cepeda sellaría su suerte. El impreso reproduce en primer término el Acta de la Independencia de las Provincias Unidas en Sud-América, y luego contiene el “Manifiesto que hace à las naciones el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sud América, sobre el tratamiento y crueldades que han sufrido de los españoles, y motivado la declaración de su independencia”. Al fin ofrece la Constitución de 1819 y su Manifiesto, firmado por el Dr. Gregorio Funes y D. Ignacio Núñez, como presidente y pro-secretario del Congreso.
LA PRIMERA CONSTITUCIÓN DADO DE BAJA In 8º, Portada, v. en bl., IV pp., 71 pp. Vieja encuadernación en tela con títulos dorados en el plato. Se trata de la versión con el escudo de las Provincia Unidas del Río de la Plata impreso en su portada, la más rara de las dos versiones conocidas. Ejemplar con firmas de anteriores propietarios en la Portada, Diego y Carlos Raúl Novillo Quiroga. Palau, n. 59765, la cataloga sin indicar a qué versión se refiere. Esta es la llamada Constitución religiosa de 1819, sancionada por el Congreso Nacional aunque sin intervención de numerosas provincias. La norma básica fue jurada el 25 de mayo de aquel año, poco antes de que renunciara el Director Supremo, D. Juan Martín de Pueyrredon. Si bien fue reconocida en principio por muchas provincias, poco tiempo más tarde se manifestó la reprobación en buena parte de ellas. El 1º de febrero de 1820, la derrota de las fuerzas porteñas en la Batalla de Cepeda sellaría su suerte. El impreso reproduce en primer término el Acta de la Independencia de las Provincias Unidas en Sud-América, y luego contiene el “Manifiesto que hace à las naciones el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sud América, sobre el tratamiento y crueldades que han sufrido de los españoles, y motivado la declaración de su independencia”. Al fin ofrece la Constitución de 1819 y su Manifiesto, firmado por el Dr. Gregorio Funes y D. Ignacio Núñez, como presidente y pro-secretario del Congreso.
LA PRIMERA CONSTITUCIÓN Muy rara en su versión en francés. In 4º, Anteportada, Portada v. en bl., 110 pp., 1 pp., 4 pp. Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar que perteneciera a la biblioteca de Estanislao Zeballos. No en Suárez. Al fin, el Congreso sancionó la Carta Magna y para difundirla, aprobó su inmediata edición en castellano, acompañada de su Manifiesto, la que fue impresa en Buenos Aires, en abril de 1819. (Ver los dos ítems anteriores). También se dispuso su publicación en francés, para promoverla en Europa, y otra versión en inglés, para ser difundida en Inglaterra y en los Estados Unidos de Norteamérica. En el plan de otorgarle un prestigio adicional, en la versión francesa su Prólogo fue redactado por un eminente constitucionalista, Don N. Lemoult, Caballero de la Legión de Honor de ese país, y dedicado al general francés marqués Joseph Marie de La Fayette, compañero de Washington en las luchas por la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica contra los ingleses. En toda Europa, qué duda cabe, era bien conocida la posición política de La Fayette a favor de la independencia de las antiguas colonias españolas. En cuanto a la edición publicada en inglés (anunciada en el segundo Catálogo del remate de Sotheby`s & Co, Londres, 1964, de la colección de D. Alberto Dodero, ítem 661, p. 26), también fue acompañada por un estudio preliminar, éste realizado por el ensayista británico William Walton, especializado en el análisis de los movimientos de independencia de las colonias hispanoamericanas y quien abogaba por el reconocimiento del gobierno inglés de la nuevas naciones. Por la misma hora, otro ensayista alemán, Kart Friedrich Hartmann, también se ocupaba del movimiento de emancipación americano; tradujo la Constitución de 1819 y editó un comentario de valía sobre la misma, ambos publicados en aquel mismo año en Leipzig. (Ver ítem siguiente).
INTENTOS DE ORGANIZACIÓN NACIONAL In 4º, XLVII pp., (incluye Portada, v. en bl., en alemán), 41 pp., (incluye Portada, en castellano). Encuadernación en pasta española, lomo y punteras en tela, con títulos dorados. Buen ejemplar, apenas subrayado en algunas pocas páginas. El folleto contiene la reedición del estudio que en 1819 se publicara en Alemania. La obrita que ahora catalogamos fue editada en alemán y español por la Oficina de Prensa e Información del Gobierno de la República Federal de Alemania con motivo del 150 aniversario de la Independencia Argentina. Se trata de la impresión facsímil de aquel estudio, sin incluir la traducción de la Constitución española de 1812 ni la Constitución argentina de 1819. Leemos en sus páginas el estudio que en julio de 1819 redactara Karl F.Hartmann y que editara F. A. Brockhaus, de Leipzig. Hartmann fue un claro defensor de la independencia de los nuevos estados hispano-americanos y en su ensayo revela el espíritu liberal y revolucionario que animaba a la juventud alemana luego de las guerras contra Napoleón. La obra de Hartmann apenas fue conocida en Buenos Aires, hasta que en 1960 se realizó esta nueva edición, comentada por el Prof. Kart Wilhelm Körner, también de origen alemán. Su introducción histórica y referencias estadísticas resultan de gran valor por cuanto fueron elaboradas al tiempo que el gobierno patrio desplegaba sus esfuerzos para que las naciones europeas reconocieran su nuevo status jurídico.
UNA REVISTA DE ACTUALIDAD, In 4° mayor. 336 pp. Encuadernación en pasta española. Ejemplar en perfecto estado. Perteneció a la Biblioteca de Enrique Peña, quien lo describiera extensamente en su obra “Estudio de los Periódicos y Revistas…”, pp. 135. Colección completa. En el “Correo de Buenos Aires” se ve reflejada la vida de esta ciudad, con importantes artículos referidos a su historia, literatura, arte, industrias, teatro, modas y variedades. Entre sus notas rescatamos “Recuerdos de la vida pública y privada del Brigadier General D. Miguel de Azcuénaga”, un texto sobre el Almirante Brown, publicado con su retrato en el número dos, y la biografía de Héctor Florencio Varela. Además, “El Correo de Buenos Aires” sacó a la luz las Memorias del General D. Hilarión de la Quintana y un comentario bibliográfico de la obra “París en Buenos Aires”, cuyo autor fuera Laboulaye, publicada bajo el seudónimo de Lefevre. En sus páginas también se reunieron numerosas poesías y otros ensayos.
LAS POSTAS EN TIEMPOS DE ROSAS. In folio, 1 h. Pieza con la firma y rúbrica de D. Juan Manuel de Luca. Ejemplar enmarcado. Don Juan Manuel de Luca fue el administrador general de Correos desde 1826 y supo desempeñarse en dicha función durante todo el gobierno de Rosas, elevando su renuncia en 1858, por su avanzada edad después de sesenta años de servicio. Carlos Jewell en su obra “Mensajerías Argentinas” advierte que D. Juan Manuel de Rosas se ocupó muy poco de los servicios de diligencias, aunque el sistema de correos funcionaba desde los tiempos de la colonia. Aquí ofrecemos un formulario impreso (sin datos de imprenta) donde constan las instrucciones del director de Correos para que se envíe un paquete al Sr. Juez de Azul sin demora alguna.
LAS MATEMÁTICAS EN
28. DIAZ, AVELINO Raro. In 8º, Portada, 1 h., 143 pp., 1 lámina plegada. Encuadernación moderna en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar. No en Suárez. No en Palau. Un decreto fechado el 6 de marzo de aquel año disponía que todos los profesores de la Universidad de Buenos Aires publicaran sus lecciones para mejor provecho del estudiantado, misión que fuera asumida con celeridad y eficiencia por el joven profesor de la clase de Físico - Matemáticas, D. Avelino Díaz. Leemos en la biografía de aquella casa de altos estudios ya citada, que en la primera página de las “Lecciones elementales de aritmética” redactadas por aquel catedrático, “ya se advierte algo de luminoso que impresiona, de natural que atrae, de sencillo que alienta al estudio”. Como buen maestro, D. Avelino se ocupará también de la aritmética en cuanto a “los usos más frecuentes de la sociedad”, aportando los ejemplos cotidianos que ponen en práctica todos los conocimientos teóricos de la misma. Sus clases comenzaron el 1º de marzo de 1824.
29. DIAZ, A. Raro. In 8º, Portada, v. en bl., 1 h., 140 pp., 1 lámina plegada. Encuadernación moderna en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar. Suárez, n. 8102. Palau, n. 72100. El ingenio y la pericia académica del Profesor Díaz se traduce aquí en una pieza de gran valía para el estudio del álgebra; “tránsito oscuro y escabroso”, se dirá, hábilmente resuelto por este notable matemático porteño. En esta lección también presenta su autor, el titular de la cátedra en la Universidad de Buenos Aires, un Apéndice referido a las “Aplicaciones de álgebra à la resolucion de algunas cuestiones numericas”. La luz llega aquí por el modo de plantear los problemas, verdadero desafío en el aprendizaje de esta materia.
30. DIAZ, A. Rarísimo. In 8º, Portada, v. en bl., VIII pp., 144 pp., 2 h., con la Fé de Erratas (carece de una última hoja con las correcciones) y 2 láminas plegadas, una con el título “Geometría. Elemental. De las rectas. Lam. II” y al pie: “Rousseau Fecit” (Rousseau hizo, en castellano), y la otra -“Geometría, 1ª Parte. 3ª Lámina. Planos terminados por rectas”-, indicando que fuera impresa por “Bacle y Co. Impresores Litográficos del Estado en Buenos Aires, 1829”. Las dos restantes (primera y cuarta) presentadas en una copia facsimilar hábilmente realizada. Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. No en Suárez. No en Palau. La clave que D. Avelino Díaz aborda en este, su último ensayo publicado, se puede resumir en la tarea por él enunciada: “Averiguar las relaciones que unen entre sí à todos los cuerpos en cuanto à sus formas, à sus mutuos grandores y à sus posiciones respectivas”. Las lecciones redactadas llevarán a buen puerto la consigna planteada. La fama del matemático A. Díaz se traducía también en una meridiana labor didáctica, apoyada en estas publicaciones. En cuanto a la rareza bibliográfica de este, su último título, digamos que posee otro rasgo de enorme interés para la historia de la imprenta en Argentina. El folleto contiene cuatro de los primeros grabados salidos de la Litografía de César Hipólito Bacle. De acuerdo al convenio firmado entre éste y Díaz, el litógrafo imprimió quinientos ejemplares de cada lámina, hoy inhallables en el mercado del libro antiguo.
LA EXPEDICIÓN ESPAÑOLA AL RÍO DE LA PLATA Las fuerzas navegaron hacia la Capitanía de Venezuela y el Virreinato de Nueva Granada y en un primer momento, alcanzaron su cometido. La corona
APRESTOS MILITARES ANTE DADO DE BAJA Raro expósito estampado en tinta colorada. In gran folio, 1 h., v. en bl. (Medidas. Alto: 26,5. Ancho: 34,5 cm.). Buen ejemplar, impreso en tinta colorada. Pieza enmarcada. Zinny, año 1819, n. 19, p. 244. No en Suárez. No en Palau. El Bando del gobernador intendente interino de Buenos Aires, general D. Eustoquio Díaz Velez, da cuenta de una inminente llegada de la expedición española, formada por unos veinte mil hombres. Aquella fuerza de ocupación que tanto inquietara a las autoridades criollas, tenía por misión recuperar los dominios ultramarinos del río de la Plata. Al fin, esta expedición nunca partió, pues fue abortada por la revolución encabezada por el teniente coronel Rafael del Riego, cuyo levantamiento se iniciara el 1º de enero de 1820. Los revolucionarios actuaban empeñados en modificar el absolutismo de Fernando VII, proclamando la Constitución de Cádiz y procediendo al restablecimiento de las autoridades constitucionales. Lo cierto es que la conspiración fue finalmente derrotada por el ejército francés y el monarca español retornó al sistema absolutista más recalcitrante. Para entonces, había desistido del plan de recuperar sus colonias hispanoamericanas.
UNA NUEVA INVASIÓN ESPAÑOLA DADO DE BAJA In folio, 1 h., v. en bl. Buen ejemplar, preservado en carpeta moderna de pasta española, lomo en tela con títulos dorados. Zinny, 1819, n. 27, p. 248. No en Suárez. No en Palau. La amenaza de una expedición española que en breve partiría del puerto de Cádiz ponía en alerta a los gobiernos patrios. Ya había ocurrido lo mismo cuatro años atrás y nuevamente, los anuncios del desplazamiento de la armada española provocaba inquietudes y alarmas. En este impreso, el Director Supremo del Estado se dirigía a los ciudadanos en la idea de templar su ánimo ante el riesgo que se avecinaba.
FRENTE A LA AMENAZA INTERNA, Raro. In 4º, 1 h. Zinny, 1819, n. 34, pp. 253 – 254. Buen ejemplar, ex colección Antonio Santamarina. No en Suárez. No en Palau. El texto del Director Supremo de las Provincias Unidas en Sud América pretende recuperar el orden, pues advierte que las fuerzas internas de la anarquía han faltado a sus promesas especulando ante “los riesgos que amenazaban á la Patria con los anuncios de la expedición española”. Rondeau invita a los habitantes de Buenos Aires y de la campaña a respetar “la Patria en sus desgracias”; y a los habitantes seducidos, les propone la salvación “acogiéndose á los estandartes de los que combaten por la causa de la justicia”. En tanto que a los cuerpos militares les indica que hagan su deber, pues “todos los ojos están fijos sobre vuestras conductas”. Al fin, les indica a los ciudadanos de todas las provincias que cooperen con esta campaña por el bien de su existencia.
EN 1812, LA CÁMARA DE APELACIONES DADO DE BAJA Rarísimo. In 4º, 1 h., v. en bl. Buen ejemplar, preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. No en Zinny. En la Bibliografía de la Revolución de Mayo, n. 7195, p. 569, se aclara que los tipos utilizados son los de la imprenta de niños expósitos. Furlong, n. 2696, lo ubicó en sólo tres colecciones públicas, sin hallarlo en todas las bibliotecas particulares que abordó para realizar su insustituible “Historia y bibliografía de las primeras imprentas rioplatenses”. El texto contiene una resolución de la Cámara de Apelaciones, dirigida a los Alcaldes de la Santa Hermandad –institución que se mantuvo vigente hasta 1822, cuando fueron reemplazados por los jueces de paz–, quienes debían remitir los presos acompañados del respectivo sumario. Aquel que así no lo hiciere, sería castigado con una pena de 25 pesos. De igual modo, a los Alcaldes de los Cuarteles se les instruía que “no pongan preso alguno sin el parte consustanciado”. Obviamente, se dictó esta disposición para generar una más eficaz administración de justicia, evitando así los celos y rivalidades personales entre quienes estaban obligados a ejercer tal poder y el resto de los ciudadanos.
EL PENSAMIENTO POLÍTICO DADO DE BAJA Raro e importante. In 8º, Portada, v. en bl., 2 h., CIII pp., 84 pp., (incluye Portada, v. en bl.), 2 h. Encuadernación en pleno cuero con tejuelo y títulos dorados. Buen ejemplar con sello de anterior propietario en la Portada. Suárez, n. 2164. Palau, n. 78249. Primera edición. Esteban Echeverría nació en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1805 y al cabo de una estancia de cinco años en Francia –donde se sumergió en la lectura de Shakespeare y los románticos Goethe, Schiller y Byron–, retornaba a su tierra natal cuando Juan Manuel de Rosas poseía “facultades extraordinarias” y conducía un gobierno por demás rígido hacia la intelectualidad adversa a sus acciones. En Buenos Aires participó activamente de las reuniones del Salón Literario, creado por el librero y escritor Marcos Sastre, y supo editar las consideradas primeras manifestaciones literarias del romanticismo en lengua castellana. Este juicio se refiere a su folleto “Elvira o La novia del Plata” (1832), y a su obra “Rimas” (1837), en cuyas páginas aparece el poema “La cautiva”. Al cerrarse el Salón Literario por razones políticas, el grupo –integrado entre otros, por Esteban Echeverría, Juan María Gutierrez y Juan Bautista Alberdi– constituirá una asociación secreta, de carácter liberal, por cierto que frontalmente adversa al régimen rosista. La misma fue denominada Asociación de Mayo y en sus filas se redactó un Credo (1838-1839), el que años más tarde acertaría profundizar D. Esteban Echeverría en su obra “Dogma Socialista de la Asociación de Mayo”, aquí ofrecido en su edición príncipe. Su más importante ensayo resume el pensamiento de su generación, conocida como la “generación de 1837”. En las páginas del “Dogma Socialista…” se desarrolla una síntesis ecléctica del pensamiento liberal europeo de la época. A modo de epitafio se puede recordar que D. Esteban Echeverría murió en Uruguay el 19 de enero de 1851 sumido en la mayor pobreza. Años más tarde, cuando se hicieron las gestiones para repatriar sus restos, éstos no fueron hallados. “Y este percance póstumo -señalaba Ricardo Rojas- ha sido el último de su dolor y de su gloria”. En cuanto a su rareza bibliográfica, recordamos que el “Dogma Socialista...” fue el lote que alcanzó el precio más alto en el segundo remate de la Biblioteca de D. Antonio Santamarina, dispersada en 1955 por Adolfo Bullrich y Cía. Lda. S. A.
EXPEDICIÓN MILITAR AUXILIADORA
36. Los Comandantes // de la Expedición Militar // Auxiliadora // de las provincias interiores, // a los habitantes de los pueblos // de este vireynato. // Proclama. Texto: Hermanos y compatriotas: quando por // el consentimiento unánime, y por la aclama- // cion universal de Buenos-Ayres, se proclamó // la Junta Provisional Gubernativa, (…). Con Superior Permiso: En Buenos- Ayres: En la Real Imprenta de Niños Expósitos. Año de 1810. Raro. In 4° 4 pp. Ejemplar en excelente estado. Zinny -1810, n. 24, p. 55-, reproduce el título con varios errores tipográficos que llaman la atención (sustituye la letra “x” por la “s”, así como la “y” por la “i”), y la cataloga en el mes de junio de aquel año. Suárez, n. 5096. Furlong, n. 2184, también lo catalogó en el Tomo III, con el n. 1913. La Proclama fue reproducida en la obra de Carlos A. Pueyrredón: “1810. La Revolución de Mayo”. Buenos Aires, 1953, p. 381. No en Palau. En su texto, la verba patriótica hace hincapié en el interés auténtico del pueblo, y no en la voluntad particular de los gobernantes de algunas provincias. Lo cierto es que conocida la revolución de Mayo, las autoridades asentadas en la ciudad de Córdoba encabezaron un movimiento de resistencia al grito de libertad que se propagara desde Buenos Aires. El gobernador Gutiérrez de la Concha, junto a Santiago de Liniers encabezaron un plan que pretendía reunir fuerzas desde el Alto Perú, y contando con el apoyo de Montevideo, imaginaban una pronta victoria sobre los díscolos porteños. Anoticiados de las medidas adoptadas por aquellos realistas y dispuestos a frenar la revuelta, la Junta Provisional Gubernativa constituirá la Expedición Militar Auxiliadora de las Provincias Interiores, a cuyo mando fuera designado el coronel Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, llevando como segundo al teniente coronel Antonio González Balcarce. El campamento de reunión se levantó en el Puente de Márquez, donde se constituyó el Ejército formado por 1150 hombres; todos ellos, voluntarios pertenecientes a otros cuerpos militares. Ofrecemos aquí una Proclama redactada poco antes de su partida desde Buenos Aires, por los Comandantes de aquella Expedición. El mensaje va dirigido a todos los habitantes “de los pueblos de este Vireynato”, tal como reza en el impreso ofrecido. El ejército inició su marcha rumbo a Córdoba el 13 de junio de 1810. Evidentemente éste impreso salió a la luz por aquellos días. La Proclama refleja la voluntad de la Junta Provisional Gubernativa y de las tropas a su mando de doblegar a quienes impulsan el poder arbitrario “para entregarnos como siervos a una dominación extraña”.
37. El Comandante General // de la Expedición Auxiliadora // para las provincias interiores, // a su exercito. // (bigote) // Proclama. Texto: Generosos y esforzados compañeros: quando el // superior Gobierno se há servido encomendarme // el alto encargo de ser vuestro caudillo, ha contado // menos con mis talentos para conduciros, que con (…). Con Superior Permiso. Buenos- Ayres: En la Real Imprenta de Niños Expósitos. DADO DE BAJA Muy raro. In 8º, 2 h. Ejemplar en excelente estado. Zinny, 1810, n. 25, p. 53. Furlong, 2185, Tomo IV, indica que corresponde al mes de Julio de 1810. No en Palau. Arenga del Comandante de la Expedición, D. Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, anunciando que las armas, el coraje y la generosidad de su ejército los llevará “por medio de las montañas hasta el corazón del Perú”. Aclara con meridiana precisión que “esos Xefes mercenarios” privilegiaron su rol de mando por sobre la general felicidad de esta parte de América… Para sostener con vehemencia, que “se arrepientan para siempre de haber meditado envolver en la esclavitud mas vergonzosa á los mas leales y generosos pueblos de la tierra”. Para los soldados de aquella Expedición Militar Auxiliadora, su Comandante les augura un retorno a la patria con todos los honores. “Subirá su gloria hasta las nuves –les anticipa–, y vuestro heroico nombre se escribirá en la historia entre el de los heroes inmortales”.
EN HONOR A SIMÓN BOLÍVAR Y DADO DE BAJA Muy raro. In folio, 1 h., v. en bl. Buen ejemplar, restaurado. Se lo preserva en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, en su “Monobibliografía del Dr. D. Gregorio Funes”, n. XXXI, lo da impreso en 1825. No en Suárez. No en Palau. La victoria de Ayacucho cerraba una historia de trescientos años de dominio español en las tierras de América del Sur. La noticia de aquel triunfo definitivo habría de festejarse con toda la algarabía popular. El 2 de enero de 1825 llegó el parte con la buena nueva a Buenos Aires y las fiestas se desataron… El general Gregorio Las Heras, gobernador local, se vio obligado “a reglamentar el delirio”, como lo reconocería en sus memorias escritas muchos años más tarde. El Deán de la Catedral de Córdoba, Dr. Gregorio Funes se desempeñaba por entonces como agente diplomático personal de Bolívar y de la Gran Colombia ante las autoridades porteñas, y en su casa de la calle Florida, una multitud le pidió la palabra. Ofrecemos aquí el impreso que da cuenta de su arenga, dirigida a ensalzar los triunfos del gran Bolívar, pero silenciando la conducción militar de Sucre, auténtico héroe de Ayacucho. El orador invitó a los parroquianos a desfilar hasta “el Obelisco de la plaza (primer monumento levantado a la libertad)”. Funes no se refería a otro punto que la pirámide de Mayo.
EL TEATRO EN TIEMPOS In 8º, 37 pp., (incluye Portada). Encuadernación moderna en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Palau, n. 95934, sólo ofreció la edición madrileña de 1834. Corría el año 1848 y el empresario italiano D. Antonio Pestalardo –experimentado en estas lides en Brasil y Europa– organizaba en Buenos Aires una temporada de ópera con dos primera obras de Donizetti: “Lucía de Lammermoor” y “El Furioso”. Aquí ofrecemos el impreso porteño de éste último, interpretado en el Teatro de la Victoria por las primeras voces de un matrimonio de notables cantantes también italianos. Se trataba de Nina Barbieri y de su esposo Juan Thiolier. La soprano había nacido en Florencia en 1820 y en septiembre de 1848 llegó al Río de la Plata con un prestigio ya ganado en la Scala de Milán, en el Teatro Reggio de Parma y en importantes salas de Barcelona y Madrid. Su nombre había llegado tan alto que Verdi escribió para ella la parte femenina de “Macbeth”, “I due Foscari” e “Il Corsaro”. El 2 de diciembre de 1848 subió a escena “El Furioso” con los siguientes intérpretes: Nina Barbieri, Juan Thiolier, Pablo Sentati, Ramona Molina y Ángel Lagomarsino. Sobre éste último músico, podemos decir que fue un destacado intérprete que ha quedado en la historia rioplatense no sólo por sus cualidades artísticas, sino porque además, durante el sitio de Montevideo combatió en la Legión Italiana al mando de Giuseppe Garibaldi.
RARA PIEZA PARA BIBLIÓFILOS Rara edición para bibliófilos. In 4º, VI, (incluye Portada), 17 h. Impreso a dos tintas con letras capitulares y viñetas dibujadas por el autor. Encuadernación rústica de editor; precioso libro aquí con sus barbas. Ejemplar n. 173 de la tirada de doscientos treinta, impreso en papel marfil ligero. Domingo Buonocore, en su “Contribución a la Bio-bibliografía de Jorge Martín Furt”, sólo ubicó la edición de Viau y Zona (n. 14, pp. 19), que viera la luz en Buenos Aires en 1932, con 201 páginas. Suárez, n. 2573. Palau, n. 95969. Furt fue un exquisito bibliófilo y un gran erudito que se destacara también por su temprana producción literaria. En 1926 viajó a Italia, donde escribió y publicó la obra aquí ofrecida. Tenía entonces 24 años y se deleitaba visitando la Biblioteca del Vaticano, donde aprendió a catalogar impresos antiguos. Dirá Buonocore sobre su perfil de editor, que “Toda la producción de Furt ha sido recogida en ejemplares de corta tirada y papel de calidad. En su mayor parte fue destinada a la circulación entre los allegados más íntimos. Sintió una especial coquetería y sensibilidad para lograr la imagen del libro ideal, perfecto en sus detalles. Se esmeró por alcanzar la belleza austera de la página de nítido texto y de la ilustración original, de la misma mano del artista creador.”
BIOGRAFÍA DE ÉPOCA DE Raro. In 4º, 68 pp., (incluye Anteportada, Portada, v. en bl.) con error de paginación en las últimas dos hojas. Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. El ejemplar tiene una foto original realizada en París por la casa de E. Bordonneau (lamentablemente, se la ha tratado de quitar, dañando una parte de la misma sin afectar la imagen del autor argentino). Suárez, n. 2609. No en Rodríguez Mola. Citado por Vicente O. Cutolo en su Nuevo Diccionario... Bénédict Gallet de Kulture, autor de esta biografía del poeta y militar Hilario Ascasubi, fue apreciado por sus diversas contribuciones dirigidas a reunir testimonios sobre la vida de personajes americanos, tal el caso de Ascasubi y de D. José de San Martín. Cuando redactó estas páginas, seguramente el protagonista de sus historias se hallaba en París donde lo habrá frecuentado. La minuciosidad de sus notas indican una fuente muy directa. La obra resulta amena y bien documentada, y al fin, se ocupa también de la literatura gauchesca, haciendo una reseña de su evolución temprana y del aporte que le realizara el genio de D. Hilario Ascasubi, además de analizar los rasgos más distintivos de su original estilo. Gallet de Kulture trae a la memoria las palabras del Dr. Florencio Varela: “leer una sola vez a Ascasubi es reconocerlo siempre. Sus versos son como una tela de Murillo”.
RELATOS DE UN COMERCIANTE Raro. In 4º, XX pp., (incluye Grabado in frontis, Portada, v. en bl., y 5 h.), 571 pp., con 8 láminas y un mapa de América del Sur. Buen ejemplar con su encuadernación original con títulos dorados. No en Sabin. Borba de Moraes, I, p. 348. Santos Gómez, n. 1297, sólo pudo localizar ejemplares en la Biblioteca Nacional de Chile y en dos bibliotecas particulares de Argentina. Primera edición. Su autor, un comerciante de origen francés, deja plasmada en esta valiosa obra sus siete viajes por América del Sur, comprendiendo en sus periplos Chile, Argentina y Brasil. En el texto cuenta sus pasos por el Cabo de Hornos y por la Cordillera de los Andes, transitando por Mendoza rumbo a Buenos Aires a través del desierto. Interesante relato de viaje en cuyas páginas hallamos jugosos detalles sobre la vida en aquellos años, desde su llegada a Río de Janeiro en 1816 en un pequeño barco mercante, hasta el retorno a su país natal, acaecido en 1823. A su arribo a América, Gendrin se instala en Brasil, donde obtiene pronto éxito económico. Sus relatos son calificados por el bibliógrafo Borba de Moraes como “el único libro acerca de la vida en Brasil, de los pequeños comerciantes franceses, los “pacotilleus””. Pese a su próspera situación, decidió probar suerte en Valparaíso y Santiago de Chile; aquí sufrió el terremoto de 1822, cuando optó por regresar a Francia. En principio, cruzó los Andes hacia Buenos Aires; también encontramos el relato de aquel viaje en las páginas del título ahora ofrecido.
PANADEROS CRIOLLOS Raro. In 4º, 2 h. Ejemplar restaurado y preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. No en Suárez. No en Palau. Incluido entre los artículos de primera necesidad, la provisión y el precio de la harina y el pan ha sido un tema recurrente en la política oficial desde los tiempos de la colonia. Así se han editado distintas órdenes públicas, como respuestas de los panaderos. Conocemos varios impresos sacados a la luz en las primeras décadas del siglo XIX, dos de ellos ofrecidos en nuestros catálogos, y todos de interés para conocer la vida cotidiana por aquellos años y la evolución económica de la ciudad y la campaña. En la pieza ahora catalogada se indica que los panaderos “impetraron” (solicitaron) el cumplimiento del decreto sobre atahonas o molinos harineros. La orden oficial disponía trasladar las atahonas a dos leguas de la ciudad y sus propietarios intentaban quebrar aquella imposición, pues afectaba sus intereses. Ante el reclamo particular, las críticas les llegaron de inmediato; aquí también tenemos el descargo de los imputados: reconocen que se los acusaba de egoístas, pero entienden haber cumplido la medida salvo algunos pocos que aún no lo han implementado, y además, aceptan el tenor del decreto que emanara de “un gobierno ilustrado”.
EXCEPCIONAL REGISTRO VISUAL Rarísima, como nosotros la ofrecemos. Colección completa, con los 24 números, más los 5 de la segunda etapa, más un suplemento, editado por Adolfo Carranza, su director. El ejemplar posee además dos láminas generalmente inhallables: la correspondiente a los Trofeos Militares, y la lámina plegada que contiene la reproducción del grabado “Buenos Aires a vista de pájaro”. Preservado en dos volúmenes, in gran folio, encuadernado en tela, lomo en cuero con títulos y filetes dorados. Muy buen estado. Peña, pp. 300 – 303. Suárez, n. 3113-3114, ofreció la colección con sus 29 entregas, indicando “hermosa publicación”, y rescatando su valía. Palau, n. 118370. Washington Pereyra –tomo I, p. 176– la registra como “Ilustración Argentina”, editada en Buenos Aires en los años 1908 y 1909, siempre bajo la dirección de Adolfo Carranza. Peña por su parte, también la da con 29 entregas, sin registrar el suplemento que si tiene este ejemplar. Se publicó entre los años 1908 y 1911. El periódico reprodujo con gran resolución técnica numerosas obras (pinturas, grabados, dibujos, etc.) pertenecientes al patrimonio del Museo Histórico Nacional. Las tricomías y citocromías se ejecutaban en los talleres de Weiss y Preusche. La Ilustración Histórica Argentina quizás sea el más importante trabajo editorial referido a la historia argentina en cuanto a la reproducción de manuscritos e impresos de la época, como a la iconografía de aquellos episodios. Sin duda, una maravillosa fuente de información para todo bibliófilo e historiador.
HERMOSA PROCLAMA REVOLUCIONARIA Muy raro.In 8º, 2 h. Zinny, 1811, n. 29, p. 55. Bibliografía de la Revolución de Mayo, n. 8701. Furlong, n. 2199, tomo IV, pp. 119 – 122. Muy buen ejemplar, preservado en una moderna carpeta, con títulos dorados. Texto a dos columnas, bilingüe, castellano y quechua. La Proclama fue suscrita en Buenos Aires el 9 de agosto de 1810. Su autor, el ex sacerdote Franciso Xavier Iturri Patiño, vecino y patriota de Cochabamba, fue tomado prisionero por las autoridades realistas ante su participación en el movimiento revolucionario que en 1809 se había alzado contra el gobierno colonial. La traición de un oficial que lo acompañaba, hizo que Iturri Patiño fuera capturado y llevado prisionero a Potosí. Más tarde, se lo trasladó primero a Buenos Aires y al fin, recaló en Córdoba. La sentencia lo condenaba a purgar la cárcel en las Islas Filipinas por diez años, pero la revolución del 25 de mayo de 1810 le devolvió la libertad. Fiel a sus principios, se incorporó de inmediato al ejército comandado por Ramón Balcarce. Sin embargo, dirán Ricardo Levene y Roberto Lehmann – Nitsche, Francisco Xavier Iturri Patiño “no fue tomado en consideración por los historiadores, que estudiaron esa época, debido tal vez a la gran rareza de la hoja” aquí ofrecida. En la Proclama, su autor le hablará a sus paisanos de Cochabamba; lo hace en castellano y en la lengua local, para que todos entiendan el carácter de su mensaje. Les anuncia la llegada de un ejército que marcha para “sacudir de nuestros hombros ese pesado yugo que la mano opresora del chapeton mantubo con despotismo más de trescientos años”.
HISTORIA Y LENGUAS NATIVAS In 4º menor, XV pp., (incluye Portada), 406 pp., 1 lámina plegada. Encuadernación rústica, lomo en cuero, fatigado. Buen ejemplar. Suárez, n. 3302. Palau, n. 129666. Su autor vivió por más de cuarenta años en la provincia de Catamarca. D. Samuel Lafone y Quevedo se educó en Inglaterra y obtuvo su diploma de “Bachelor of Arts” en Cambridge. Entre otras tareas de interés, recordamos que colaboró con D. Joaquin V. González en la recién fundada Universidad de La Plata, habiendo sido director de su Museo. Dirá Jorge Fernández en su “Historia de la Arqueología de Argentina”, que fue uno de los grandes investigadores que contribuyó al conocimiento arqueológico de Catamarca. Afirma también que era amigo de Bartolomé Mitre, de Vicente Fidel López y de Andrés Lamas, precisando que inició sus publicaciones en 1890, sin hacer referencia alguna al trabajo que ahora ofrecemos, editado por Casavalle en su Imprenta y Librería de Mayo. Lo cierto es que en la Introducción del libro aquí ofrecido, Lafone y Quevedo se ocupa de sus amistades, todos los personajes mencionados por Fernández. La obra reúne las cartas que fueran publicadas en el diario “La Nación”, en las que el autor aborda temas comprendidos en la historia, las leyendas, el folklore, y las lenguas nativas de la provincia de Catamarca.
LA SED DE ROSAS EN EL DADO DE BAJA Raro. In 8º, 38 pp., (incluye Portada, v. en bl.). Buen ejemplar, apenas moteado y recortado en los márgenes superior e inferior. En la Portada, con una dedicatoria del autor recortada. Encuadernación moderna en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. No en Suárez. No en Palau. Breve ensayo histórico novelado. Su autor, D. Laurindo Lapuente fue oriental de nacimiento, aunque desde 1853 vivió en la ribera bonaerense del Plata. Aquí publicó numerosas poesías y algunos títulos en prosa, como el ahora ofrecido, cuya edición es de 1867. El relato discurre entre la revolución que derrota a Oribe y la actuación de este jefe oriental como titular de las fuerzas rosistas, ya exiliado del Uruguay. En principio, D. Manuel Oribe encabezó una revolución que derrocó a Fructuoso Rivera aunque poco más tarde sufrió en carne propia la misma afrenta y debió emigrar hacia las tierras de su protector, D. Juan Manuel de Rosas, pues la alianza formada entre Rivera y los agentes franceses asentados en Montevideo rendía sus frutos de modo implacable. La breve historia redactada por Lapuente se interna con tono ágil en el sitio de Montevideo, en la formación del ejército de reserva al mando del general José María Paz, apoyado por 1200 reclutas comandados por el coronel Melchor Pacheco y Obes, y en la valiente defensa de los sitiados. Sobre el autor de “Herminio…”, dijo el Dr. Pedro Goyena, “la prosa de Lapuente es clara, ardiente, varonil; aunque no tuviera una inteligencia vasta, como reducía el asunto a la faz que le era accesible, una vez concretado, lo concebía claramente y lo expresaba del mismo modo”. (Citado por Juan Carlos Borques en su obra “Ensayos históricos sobre el periodismo de Gualeguaychú 1849 – 1870”, p. 120).
MITRE DESDE UNA MIRADA CRÍTICA DADO DE BAJA In 8º 67 pp., (incluye Portada, v. en bl., y Portadilla, v. en bl.). Buen ejemplar apenas moteado. Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Suárez, n. 3382. Palau, n. 131490. En la opinión de Laurindo Lapuente, la gestión de Bartolomé Mitre resultó funesta para Uruguay. Fundamentará en la páginas de este opúsculo que Mitre era un caudillo y que como tal, “(…) es el cáncer que nos devora, la causa de la anarquía, la rémora del progreso, la oscilación de las instituciones, la perpetuidad de la dictadura, la amenaza del constante absolutismo y de la tiranía”. En las páginas de este ensayo desmenuza también el Tratado de la Triple Alianza, y pone en evidencia el gran yerro de iniciar la guerra “bajo la faz engañosa de un paseo militar”. A cuento de la Guerra del Paraguay, con verba encendida, dirá: “La diplomacia brasilera envolvió en sus redes á los políticos imbéciles del Río de la Plata”, para explicar el origen de aquel Tratado. Lapuente escribe aquí con firmeza sobre la política de Bartolomé Mitre, asegurando: “es una política reaccionaria, retrógrada, de resistencia. Es la Política del unitarismo centralizador, absorvente y despótico, de los Césares de Europa y de los ex Vireyes de América; es la política tradicional del despotismo”. Ya lo recordamos en el ítem anterior, dijo el Dr. Pedro Goyena sobre el autor de esta obra, “la prosa de Lapuente es clara, ardiente, varonil; aunque no tuviera una inteligencia vasta, como reducía el asunto a la faz que le era accesible, una vez concretado, lo concebía claramente y lo expresaba del mismo modo”. (Citado por Juan Carlos Borques en su obra “Ensayos históricos sobre el periodismo de Gualeguaychú 1849 – 1870”, p. 120).
FOLLETOS DE GRAN INTERÉS DADO DE BAJA In 4º, 34 pp., (incluye Portada). Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. El ejemplar perteneció a la Biblioteca de D. Estanislao Zeballos (conserva su ex libris), quien seguramente los reunió en un volumen. Contiene diversos artículos muy bien ilustrados con fotos de la época, donde se resume la situación de distintas industrias americanas (del caucho, del café, del tabaco, del cacao y del algodón), además de referirse a la organización municipal de las capitales más importantes del sub-continente, como Buenos Aires, México, Río de Janeiro, Lima, etc. Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con: Encuadernado con:
LEY MAGNA PENSADA PARA LIMITAR In 4º, 62 pp., 1 h. plegada (con el Proyecto), 1 h., con Fé de erratas. Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar. Suárez, n. 9127, ya anuncia que se trata de un “libro raro”. No en Palau. Las notas componen un verdadero aporte constitucional que merece su lectura; por ejemplo, refiriéndose al electorado, dirá V. F. López: “(…) es fuerza compacta, uniforme, ficticia como alma, pero brutal como empuje físico”. La misión por entonces consistía en salvar los derechos políticos de las minorías numéricas, y el derecho natural de las corporaciones y de los intereses agrupados en las familias. Todas las garantías debían limitar “la fuerza brutal del sufragio-masa”. (p. 15).
LA INSTRUCCIÓN MILITAR DADO DE BAJA In 8º, XXXVII pp., (incluye Anteportada, Portada), 604 pp., con un error de paginación en la pág. 402/405, VIII pp. (con toques de corneta), 4 h. con dieciséis figuras pertenecientes a la esgrima de la bayoneta, más 1 lámina plegada. Encuadernación rústica de época, lomo en tela y plato posterior con la leyenda: Exposición Nacional de Córdoba. Medalla de Oro. Suárez, n. 3833. Palau, n. 149431. Primera edición. Siendo por entonces capitán de línea, Lucio V. Mansilla fue destinado a Rojas (provincia de Buenos Aires), donde en 1861 – 1862 redactó el Reglamento que ahora ofrecemos, publicado en Buenos Aires por el prestigioso Carlos Casavalle trece años más tarde. La obra sufrió diversos avatares que dieron por tierra con el proyecto del gobierno que desde un principio había pretendido editarlo. Lo cierto es que el Reglamento de la infantería de Mansilla debió trazar una carrera de obstáculos hasta que finalmente vio la luz en 1875. La primera versión presentada a las autoridades, fue examinada por una comisión nombrada ad hoc, la que resultó disuelta por algunas discusiones con el autor. El libro volvió a sus manos, aunque con unas cientos de páginas menos, que debieron rehacerse. Al fin, se desató la Guerra del Paraguay y en aquel escenario, la obra de Mansilla sufrió unas pocas modificaciones, ninguna sustancial. Hacia 1873, nuevamente sería presentado al gobierno, que nombra otra Comisión Examinadora... Las reuniones con Mansilla permitieron disipar algunas dudas, pero murió uno de sus miembros –el general Conesa-, y otra vez se extraviaron algunos títulos. De modo que Lucio V. Mansilla debió abocarse otra vez a la redacción de los tramos faltantes. Para entonces, el autor desistió del pedido elevado al gobierno y la obra fue impresa por Casavalle. En sus páginas se ha reunido el fruto de las lecturas más cuidadas; Mansilla publica todas sus fuentes –las más importantes hasta aquel momento– y plasma un axioma de enorme eficacia: “la ventaja de la instrucción sobre la ignorancia”.
ENTRE CABALLOS, VACUNOS Y OVINOS, DADO DE BAJA In 4º, Anteportada, 326 pp., (incluye Portada, v. en bl.), 46 láminas, más una plegada. Encuadernación moderna en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados, conservando sus cubiertas originales. Buen ejemplar, con motas de oxidación en sus primeras y últimas hojas. Suárez, n. 4084.Palau, 163841. Su autor, veterinario inspector de la Dirección General de Ganadería, también fue catedrático e historiador. Aquí lo encontramos en su obra más importante, donde se ocupa de la evolución de la ganadería en nuestro país, desde los tiempos de la colonia, pasando por los inicios del gobierno patrio, hasta desembocar en la gestión de Rosas y más tarde, de Urquiza. Al fin, se detiene en el nacimiento de la Sociedad Rural Argentina y en el llamado “período clásico de la ganadería argentina”. Establecimientos ganaderos y la marcha de las distintas razas explotadas en el país son abordados con gran esmero. Una historia para leer de cabo a rabo.
EJECUTADOS VIRASORO Y ABERASTAIN In gran folio. Medidas: 27 cm. x 36,5 cm. Pieza enmarcada. Buen ejemplar, impreso a cuatro columnas. No en Suárez. No en Palau. La provincia de San Juan vivía horas de duelo e incertidumbre. Su gobernador, el coronel José Antonio Virasoro, se había desempeñado en sus funciones llevado por la legislatura local, que lo nombró con la idea de normalizar la situación de la provincia. Pero cumplido aquel mandato interino, el presidente de la Nación, Dr. Santiago Derqui, lo designó segundo gobernador constitucional. Apenas iniciado el período, Virasoro nombró una legislatura adicta y de inmediato, cosechó el título de gobernador propietario. Extralimitado totalmente en sus funciones, anuló el sufragio popular, empeñó el crédito de la provincia y aumentó los impuestos… Como era de prever, el 16 de noviembre de 1860 estalló una revolución que al fin, lo derrocó. En un confuso episodio, Virasoro fue muerto en su domicilio. Cuando los responsables del golpe se aprestaban a formar un nuevo gobierno, con el doctor Antonio Aberastain a la cabeza, D. Santiago Derqui designó interventor de dicha provincia al caudillo puntano Juan Saá, por entonces gobernador de San Luis. La medida del ejecutivo nacional, sin embargo, fue parcialmente cumplida, ya que Saá expulsó a los dos comisionados que le enviaran desde el gobierno central -el coronel Paunero y el coronel Conesa-, y enfrentó a las tropas sanjuaninas, derrotándolas el 11 de enero de 1861 en la batalla de Rinconada del Pocito, ejecutando a todos los prisioneros, entre ellos a D. Antonio Aberastain. Anoticiados de aquellos episodios, el gobernador bonaerense, Bartolomé Mitre, remitió al Ministro de Justicia de la Nación la nota que ahora ofrecemos impresa. Presentaba allí sus quejas por las medidas adoptadas por el gobierno nacional en la provincia de San Juan, decidido a “execrar los crímenes y atentados de todo género cometidos por la intervención armada en San Juan”. En septiembre de aquel año, Mitre vencía a D. Justo José de Urquiza en la batalla de Pavón, Derqui presentaba la renuncia a la más alta magistratura y Bartolomé Mitre lo sucedía en dicha función.
PASAPORTE PARA In Folio, 1 h., v. con texto manuscrito (ver trascripción). Si bien no consta en el papel impreso, se trata de un “expósito”. Impreso de un característico Pasaporte que las autoridades firmaban para facilitar la circulación de algún ciudadano por los territorios nacionales, tan amenazados por las luchas intestinas. El ejemplar ofrecido no fue utilizado, de modo que permanece en blanco y sin señas de los funcionarios competentes. Al dorso del mismo, hallamos un texto manuscrito, quizás el borrador de una nota cuyo autor se desconoce, donde se dan instrucciones sobre el proceder con los prisioneros de guerra. Trascripción:
PROCLAMACIÓN eN EL MONTEVIDEO OCUPADO: Importante documento histórico. In 8º, 1 h. Pieza enmarcada. Buen ejemplar. No en Arredondo. No en Estrada. No en Suárez. No en Palau. La Banda Oriental permanecía ocupada por los portugueses y brasileños desde hacía cinco años. Pero en 1821, ya derrotado José Gervasio Artigas en Tacuarembó, las fuerzas de ocupación intentaron consolidar la situación local. Así fue que en julio de 1821, un Congreso Oriental adicto a los portugueses votó la incorporación de la Provincia Oriental al imperio de Portugal, Brasil y Algarves como el estado Cisplatino. Nacía de este modo la llamada Provincia Cisplatina. Ofrecemos aquí un impreso firmado por el coronel del primer Regimiento de Infantería, dirigido a sus soldados y, notable acto de fuerza, redactado en portugués. Se trata de la Proclamación de las Cortes de Portugal y de la Constitución de aquel reino, decisión que les permitiría gozar de más amplias ventajas, aseguraba el oficial invasor. El jefe militar les habla a sus soldados orientales de la regeneración política de la Nación, asegurándose una felicidad futura. La ocupación luso brasileña de la Banda Oriental sobrevivió hasta 1825.
LA OBLIGATORIEDAD DEL PAPEL SELLADO Raro. In 4º, 1 h. Ejemplar preservado en una moderna carpeta, con títulos dorados. Zinny, 1814, n. 6, p. 113. Furlong, n. 3043. El 31 de enero de 1814, D Gervasio A. de Posadas asumía como primer Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Las situaciones política y financiera del estado se hallaban sumamente comprometidas. Por una parte, el Ejército del Norte que comandaba el general Manuel Belgrano había sufrido las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, en tanto que el ejército patrio sitiador de Montevideo no lograba coronar aún su esfuerzo. En tales circunstancias, los saldos exiguos de las arcas públicas preocupaban sobremanera. Los principales recursos de la administración porteña provenían de los derechos de aduana, de la alcabala y de la venta de papel sellado. Así es que ocupado por la provisión de fondos, el gobierno de Buenos Aires se dispone a ajustar la práctica cotidiana en cuanto a la inobservancia de la obligatoriedad de usar el papel sellado en actividades tan diversas como los títulos de gracia y merced, escrituras, testamentos y contratos, demandas y peticiones. Para que nadie alegara ignorancia de la disposición, los Juzgados, Escribanías y demás Oficinas estaban obligados a poseer una copia autorizada de esta resolución, “baxo la pena de 50 ps, aplicados a los fondos públicos”.
UNITARIOS CONTRA FEDERALES In 8º, 32 pp., (incluye Portada, v. en bl.), más once Documentos contenidos entre las páginas I a XXXI. Encuadernación en tela, lomo en cuero con títulos dorados. Buen ejemplar. No en Suárez. No en Palau. En las horas tempranas de la república Argentina, Cuyo y La Rioja —ésta a las órdenes de Juan Facundo Quiroga—, se encontraban en pleno conflicto con las fuerzas gubernamentales de la provincia de Córdoba, al mando del general José María Paz. Para evitar un mayor derramamiento de sangre, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, conducido por Don Juan Manuel de Rosas, envió una Comisión Mediadora, la que se trasladó al escenario del litigio. La misma fue integrada por los ministros bonaerenses Pedro Feliciano Cavia y Juan José Cernadas. He aquí su testimonio en el impreso de la época.
PERIÓDICO Colección completa. Tomo I: 1863; Tomo II: 1863; Tomo III: 1863; Tomo IV: 1864; Tomo V: 1864; Tomo VI: 1865; Tomo VII: 1865; Tomo VIII: 1865; Tomo IX: 1866; Tomo X: 1866; Tomo XI: 1866. (Con error de paginación, pero completo); Tomo XII: 1867; Tomo XIII: 1867; Tomo XIV: 1867; Tomo XV: 1868; Tomo XVI: 1868. 1 plano plegable; Tomo XVII: 1868; Tomo XVIII: 1869; Tomo XIX: 1869; Tomo XX: 1869; Tomo XXI: 1869; Tomo XXII: 1870; Tomo XXIII: 1870; Tomo XXIV: 1871 y Tomo XXV: 1871. Obra encuadernada en pasta española, lomo en tela con títulos dorados. Peña, p. 445, catalogó su ejemplar diciendo que estaba completo, aunque sólo poseía veinticuatro volúmenes, careciendo del último que sí ofrecemos ahora. Nuestro ejemplar cuenta con las páginas 70 – 80 del tomo XX, reproducidas en facsímiles. Palau, n. 263678. Se trata de una muy importante publicación, dirigida por Miguel Navarro Viola, Vicente G. Quesada (ambos, fundadores) y Juan María Gutiérrez. Los índices de cuanto contienen sus páginas fueron editados en los tomos XIII y XXIV. El último volumen, el número XXV, apareció publicado bajo el título “Memorias y noticias para servir a la historia antigua de la Rep. Argentina”. El recorrido temático brinda un amplio abanico de artículos referidos a la historia, la literatura, el derecho y la bibliografía. Buena parte de su material no ha sido publicado en otras ocasiones, de modo que atesorar su colección permite disponer de un rico archivo de estudio, consulta y solaz.
HONORES A MANUEL BELGRANO EN UN Extremadamente raro, con el retrato de Belgrano. In 8º, 53 pp., tiene las páginas 1, 2, 3 y 4 repetidas, y carece de su Portada, pero posee el grabado, de excepcional valía iconográfica. Zinny, 1821, n. 69, p. 460, lo registra con 54 pp. Encuadernación moderna en pasta española, lomo en cuero con títulos y filetes dorados. No en la Biblioteca del Museo Mitre. Bibliografía de la Revolución de Mayo, n. 1174. No en Suárez. No en Palau. El Padre Guillermo Furlgon, S. J., se ocupó especialmente de esta obra en “Investigaciones y Ensayos Nº 10, de la Academia Nacional de la Historia (Buenos Aires, enero – junio 1971), ubicando sólo cuatro ejemplares; dos con la lámina de Belgrano y otros tantos sin ella. El bibliógrafo catalogó el folleto con Portada, v. en bl., texto: (1)/50, Fe de erratas: 1 p. s.n.. De manera que el ejemplar aquí ofrecido es de una tirada distinta, aunque a nuestro entender, también primera edición. Furlong desconoce por su parte las razones que hicieron publicar el “Elogio…” sin indicación de su autor. En el “Despertador Teofilantrópico” –periódico del Padre Castañeda–, correspondiente al 19 de julio de 1821, fue editada una carta de D. Joaquín Correa Morales, donde se aclaraba que la oración fúnebre se escribió “valiéndose del favor de un religioso respetable, de cuyo mérito es excusado hablar…” Dirá el fraile Rodríguez en sus primeras palabras del folleto: “Exordio. Este elogio, demostración del respeto debido á las cenizas de un hombre benemérito de la patria (…).” En cuanto al grabado con el retrato de Manuel Belgrano, Rodolfo Trostiné en su obra “Un grabador correntino…” da cuenta de la importancia que el mismo posee en la iconografía de los próceres argentinos. A su entender, la creación artística pertenece al grabador José Rousseau, de origen europeo (para él, suizo) que tuviera una destacada actuación en el Buenos Aires de las primeras décadas del siglo XIX. (Ver ítem 30). Rousseau conocía profundamente al dibujante, platero y grabador de origen correntino, D. Manuel Pablo Núñez de Ibarra, vínculo que explica la relación de ambos con esta litografía. Por muchos años la estampa que acompaña este impreso fue atribuida a Núñez de Ibarra (se lee en el pie de la lámina: “Pinxit Núñez”), pero en cuanto a su autoría, el estudio de Trostiné colocará las cosas en su sitio: “no fue Núñez quien realizó este trabajo sobre la plancha”, asegurará. Para aquel estudioso ya desaparecido, el José mencionado en el frontis (dice la hoja, en su pie a la derecha: “José Fecit”) no sería otro que D. José Rousseau, quien fuera director de la Escuela de Dibujo donde se desempeñara como maestro el propio artista correntino. Cerrará su comentario Trostiné asegurando que el rostro de Belgrano está a todas luces tomado del anterior grabado de Núñez, aunque muy mejorado. Sin embargo, reconocerá que “en los cambios, el retrato ha perdido la identidad fisonómica y dista mucho de parecerse a la imagen que nos proporciona el óleo de Carbonier”. Por nuestra parte acercamos otra información: Núñez de Ibarra había publicado en 1818 y 1819 dos retratos de Belgrano, y si bien la calidad plástica de ambos distaba mucho de la obra realizada por el pintor francés, el hecho de ser los primeros retratos debidos a un artista argentino, les daría su mayor mérito. Aquellas imágenes impresas de Núñez de Ibarra serían el modelo en el que se basó el artista J. Rousseau para hacer la versión que adorna el “Elogio fúnebre…” ahora ofrecido.
LA CONSPIRACIÓN DE ÁLZAGA. Corrían los últimos días de junio de aquel año, y “El Negro” En la madrugada del 6 de dicho mes fue apresado y a las pocas horas,
EL MANIFIESTO POLITICO MORAL Muy raro. In Folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en carpeta de tela con tejuelo. Zinny, 1812, n. 23, p. 78. Furlong, n. 2688. Explican Zinny y Furlong que se conocen dos ediciones de este impreso, la primera distribuida como suplemento a la Gaceta Ministerial del viernes 17 de julio de 1812, y la otra, vuelta a publicar en 1814 por la Imprenta del Estado. (Ver ítem siguiente). Se hacen públicas en el impreso las circunstancias en que fuera localizado el “Manifiesto político moral” dictado por los conspiradores. Aquel documento fue la evidencia más contundente que obtuviera el gobierno patrio y se halló en poder de Francisco Valdepares, quien trató de desprenderse del mismo ante la represión ordenada por las autoridades criollas. Con esta prueba en sus manos, el Triunvirato aprehendió al P. Fray José de las Ánimas, quien confesó que el autor y director del proyecto era Martín de Álzaga.
61. SALCEDO, JUAN RAFAEL DE LA MADRE DE DIOS DADO DE BAJA Rarísimo. In folio, 2 h. Buen ejemplar, preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1814, n. 23, p. 124. Furlong, n. 3077, sólo visualizó dos ejemplares. En 1814 fue nombrado el primer Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, D. Gervasio Antonio de Posadas a instancias de la logia que dirigía su sobrino, el general Carlos María de Alvear. Entre sus primeras medidas, nombró a este militar como general en jefe de las fuerzas sitiadoras de Montevideo, en reemplazo del Gral. José Rondeau, verdadero artífice de esta acción militar, quien fuera enviado por Posadas como jefe del Ejército del Norte, con sede en Jujuy. En marzo de 1814, el monarca español D. Fernando VII había sido liberado por Napoleón de su destierro en Francia, permitiéndosele regresar a su tierra para hacerse cargo de la monarquía. De nuevo en funciones, el Rey dispuso anular la Constitución de las Cortes, dictada en 1812, proclamando la monarquía absoluta. En estas horas, el ejército realista del Alto Perú, al mando del general Joaquín de la Pezuela, se encontraba muy debilitado. En consecuencia, los militares argentinos consideraban que una campaña ofensiva relámpago les permitiría obtener la victoria. Informado de esta situación, Alvear requirió a su tío Posadas que lo nombrara comandante en jefe del Ejército del Norte, reemplazando por segunda vez a Rondeau. Cuando estas noticias llegaron a Jujuy se produjo la sublevación de este ejército, contra Posadas y Alvear. En esos momentos de gran incertidumbre ante la rebelión norteña, seguramente el gobierno porteño decidió reimprimir el “Manifiesto político moral” que en 1812 dictaran los instigadores de la llamada Conspiración de Álzaga, para recordar que el escarmiento siempre llega…
MONTEVIDEO RESISTE EL CERCO In 8º, 1 h., v. en bl. (Apaisado). Ejemplar enmarcado. Sitiados por las fuerzas del general Manuel Oribe desde febrero de 1843, Montevideo se hallaba en una situación harto complicada, a pesar de la heroica resistencia de su población, dirigida por un gran estratega, el general argentino José María Paz. En esos tiempos cruciales para la evolución política de los orientales, las suscripciones patrióticas permitían solventar los esfuerzos bélicos y principalmente, adquirir los víveres tan necesarios para los sitiados. Ofrecemos aquí un recibo de la colaboración efectuada por D. Miguel de Sarratea.
EL VIRREY QUE HUYÓ DADO DE BAJA Rarísimo. In 8º 12 pp. Encuadernación en medio cuero con títulos dorados. Buen ejemplar que perteneciera a la biblioteca de D. Antonio Santamarina. En la Biblioteca del Museo Mitre -n. 20.5.51, p. 379- se conserva el ejemplar que fuera del Coronel Arenales. No en Suárez. Palau sólo catalogó la edición de Madrid 1852, advirtiendo de la versión príncipe aquí ofrecida. La obra fue dada a conocer por un estudioso español, D. Manuel Lobos, quien la publicó en “Historia de las colonias hispanoamericanas”, en su anexo documental. Desde esa fuente de información la tomó el historiador argentino José Torre Revello y la sacó a la luz en su ensayo “El Marqués de Sobre Monte. Gobernador Intendente de Córdoba y Virrey del Río de la Plata”. (Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras. 1946). Lo cierto es que D. Rafael de Sobre - Monte, tercer marqués de aquella casa, se desempeñaba como virrey del Río de la Plata, gobernador y capitán general de estas provincias, cuando Buenos Aires fue dominada por los ingleses en junio de 1806. La presencia de las fuerzas británicas en las puertas de la ciudad lo indujeron a trasladarse con su familia y los caudales públicos hacia Córdoba. El viaje fue calificado como “fuga”, aunque él explicara en su Representación… a las autoridades hispánicas, que “considerando no deberse entregar prisionero (…) y tratar de su Reconquista”, optó por dirigirse a Córdoba, desde donde “regresó à los veinte dias con mas de tres mil hombres…”. Más allá de la veracidad de sus explicaciones, digamos que las fuerzas defensivas se reagruparon en Buenos Aires a las órdenes del capitán Santiago de Liniers, para derrotar a los ingleses en jornadas de gloria para el pueblo local. Así fue que recuperada aquella capital rioplatense, un cabildo abierto porteño “nombró” al propio Liniers como máximo jefe militar de la plaza, vetando el retorno a su cargo de Sobre Monte. Desairado, éste viajó hacia Montevideo donde tomó el mando virreinal y formó una mayor fuerza, la que otra vez fue derrotada ante una nueva invasión de las armas británicas, ya en febrero de 1807. Signado por la derrota, el marqués de Sobre – Monte nuevamente se fugó hacia el interior, dejando a la deriva a los pobladores locales. En las jornadas siguientes, la historia habría de coronar los esfuerzos porteños con una aplastante derrota sobre los regimientos británicos. Al fin, Sobre Monte fue suspendido en su cargo por la monarquía española, aunque habría de permanecer en el Río de la Plata hasta 1809. De retorno a su patria fue sometido a un Consejo de Guerra en la ciudad de Cádiz. El proceso se realizó en 1813, siendo juzgado por un tribunal militar que actuó bajo la presidencia del capitán general de aquella provincia, D. Cayetano Valdes. En el fallo fue absuelto de culpa y cargo. Nosotros ofrecemos la primera edición de aquella resolución histórica.
LA ACTIVIDAD ECUESTRE Y LOS In 8º, 18 pp., (incluye Portada, v. en bl.). Buen ejemplar que perteneciera a la biblioteca del Dr. Estanislao Zeballos, con sus cubiertas originales en rústica. No en Suárez. No en Palau. La Sociedad Hípica Argentina nació inspirada en las ideas que pregonaba Pierre de Cubertain, artífice del movimiento olímpico en el mundo. En 1894 se creaba así el Comité Olímpico Internacional, siendo uno de sus miembros fundadores el argentino José Zubiaur, quien alentara en el Presidente de la República, general Julio A. Roca, la creación de numerosas instituciones dirigidas al fomento del deporte amateur. Nacía de este modo la Sociedad Hípica Argentina, cuyo objetivo era “cultivar el arte de la equitación y estimular el manejo y empleo del caballo en sus diversas aplicaciones, fomentando así el mejoramiento de la cría caballar en la República”. Ofrecemos aquí los Estatutos que le dieran origen, editados en el año de su creación. La institución fue redireccionada en 1902 –bajo la presidencia del Barón Antonio de Marchi– hacia la práctica de la mayoría de las actividades deportivas, siendo su fin supremo la formación de la juventud. En 1908 la Sociedad Hípica se desmembró en la llamada Sociedad Sportiva Argentina y el Club Hípico Argentino. Como anécdota, digamos que fruto de una reunión realizada en la sede de la Sociedad Hípica en 1904, nacía el Automóvil Club Argentino.
CELEBRACIÓN DEL 25 DE MAYO EN 1816. DADO DE BAJA Raro e importante. In 8º, Portada, v. en bl., 29 pp. Buen ejemplar, de amplios márgenes, intonso. Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Zinny, 1816, n. 21, p. 165. No en Suárez. Palau, n. 320259. En la Bibliografía de la Revolución de Mayo, n. 5570, sólo se registra su reedición del año 1907. Su autor, sacerdote franciscano nacido en Buenos Aires, se había declarado desde la primera hora de la revolución adicto a la causa de Mayo. En 1816 leyó en el púlpito de la Catedral de Buenos Aires el discurso que ahora ofrecemos, recordando que aquel 25 de mayo de 1810 se quebraba “el yugo de vuestra esclavitud” y eran derribados “los tiranos que os oprimían”. La verba de D. Juan E. Soto alcanza niveles de gran claridad política, ya que no sólo define las condiciones que llevaron a impulsar el grito de libertad, sino que en las horas de su “Discurso Patriótico…” supo precisar las razones que debían distanciarnos definitivamente de la corona española. En cuanto al día que en ese momento recordaba en aquel púlpito, dirá el orador que “es un dia, en que la verdad se dexa ver sin los temores de la vil lisonja; y en que, mal que pese a la negra envidia, es forzoso dar nueva luz á los derechos imprescriptibles de la nacion americana.” Ya abocado a iluminar el camino a seguir, el Padre Soto se detendrá en el juramento de obediencia que nos vinculaba a la monarquía hispánica. A su entender, “El juramento de fidelidad supone….. ó mas bien, se presta en virtud del pacto social, por el qual el soberano se obliga á mantener el órden público, á conservar íntegros y puros los derechos de los pueblos, a promover su felicidad, á franquear, en una palabra, todos los bienes y privilegios que la naturaleza hizo comunes á los hombres en sociedad. Por manera que faltando el soberano á estas precisas é indispensables condiciones, el juramento pierde todo su vigor, se rescinde por el hecho mismo (…)”. La voz de aquel franciscano anticipaba cuanto sería aprobado en el Congreso de Tucumán, pues fue a partir del 9 de julio de 1816 que firmada y proclamada la Independencia, se quitó de todos los documentos oficiales la fidelidad al monarca español.
LA MANO DEL “HALCÓN” DADO DE BAJA In 8º, 42 pp. Encuadernación en pasta española, lomo en cuero con títulos dorados. Interesante pieza bibliográfica referida a la trayectoria del diplomático galo, Baron Deffaudis, ministro plenipotenciario de Francia que actuara en Buenos Aires en 1845, en ocasión del bloqueo anglo-francés. Aquí lo hallamos en México (en 1838), ultimando a las autoridades aztecas con el respaldo de una escuadra de buques franceses. Funcionario “de mano dura” –así lo atestigua su accionar en tierra azteca–, Deffaudis llegó a Buenos Aires con el cargo de Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Francia. Tenía por misión pacificar el Río de la Plata –por entonces, Rosas fomentaba el sitio de Montevideo con las fuerzas de Oribe– y promover la libre circulación de los ríos, ya que en enero de 1845, Juan M. de Rosas en conflicto con Paraguay y Corrientes, había determinado la prohibición de la comunicación fluvial con esas tierras. De acuerdo a las instrucciones que guiaban al barón Deaffaudis, procedía por interés del comercio francés, aunque lo hacía a su entender, para “(…) poner término a un estado de cosas que ha venido a ser intolerable”.
PERIÓDICO “REFORMA PACÍFICA” In 8º, 1 h., v. en bl. Ejemplar enmarcado. El diario “Reforma Pacífica” comenzó a editarse en Buenos Aires el 1º de diciembre de 1856, donde supo contar con destacados colaboradores, como José Hernández y Olegario Andrade. En 1861, una multa impuesta por el gobierno del Estado de Buenos Aires le obligó a clausurar sus ediciones. Era por entonces el único periódico porteño que pregonaba la unidad nacional. Posteriormente habría de editarse en Montevideo con el mismo nombre, tal como se lo documenta en el Recibo de suscripción fechado en febrero de 1864, aquí ofrecido a la venta.
RAZONES DE PESO DADO DE BAJA In 4º, IV pp., (incluye Portada, v. en bl.), 141 pp. Encuadernación rústica. No en Suárez. No en Palau. José Antonio Terry, jurisconsulto y funcionario, nació en Brasil en 1846 durante la emigración de sus padres, perseguidos por sus ideas antirosistas. Se lo reconoció ciudadano argentino por la ley dictada después de Caseros. Se recibió de doctor en jurisprudencia en la Universidad de Buenos Aires en 1869. Treinta años más tarde se haría cargo de la cátedra de Finanzas en dicha casa de altos estudios, tratando de modernizar la enseñanza de la materia, a la que le imprimió un carácter de interés nacional. Fue ministro de Hacienda del Presidente Luis Sáenz Peña y en 1902, el Presidente Julio A. Roca lo destinó a Santiago de Chile como ministro plenipotenciario y enviado extraordinario, para que tramitara los famosos Pactos de mayo. Logró los propósitos pacifistas del presidente y las aspiraciones del país, para sellar la amistad entre ambas naciones, levantando en las altas cumbres de la cordillera el monumento al Cristo Redentor. En 1903 Terry fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores y Culto por el presidente Roca, y con el siguiente mandato del Dr. Manuel Quintana, asume como ministro de Hacienda. Lo hallamos aquí como autor de la obra “Cuestiones Monetarias”, en la que reunió distintas conferencias dictadas en la Facultad de Derecho. En sus páginas se leen los problemas planteados en este campo y las soluciones propuestas. Algunas de las cuestiones abordadas son: la moneda metálica, el papel moneda, la moneda de papel, los billetes convertibles e inconvertibles, la moneda nacional, las causas de la inconvertibilidad, el agio y sus causas, etc.
EL FRAUDE ELECTORAL, In 4º, 2 pp. Ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. D. Fermin Tocornal, funcionario patriota, guerrero de las invasiones inglesas en 1807, quien actuó desde la primera hora en la revolución de Mayo, fue nombrado en 1821 juez de Paz en la parroquia del Socorro, en la ciudad de Buenos Aires. Aquí lo encontramos defendiéndose ante una acusación referida a su proceder en los comicios desarrollados en esta jurisdicción. Su defensa se sustenta en el detalle de los fraudes cometidos por el ex-presidente y escrutadores de la mesa electoral, quienes lo acusan, a su entender, de asertos “notoriamente falsos”. En el repertorio de dichos fraudes, Tocornal destaca el voto de una larga lista de sufragantes desconocidos, de jóvenes menores de edad, de gente que en realidad no había votado, de votos falsos, de domiciliados en otras parroquias… Al fin, se lamentará este Juez de Paz, pues convierten “en un instrumento clásico del fraude más descarado los registros de elecciones que en los países republicanos, como el nuestro, son las pruebas irrefragables de la delegacion de la soberanía popular en cierto numero de ciudadanos”.
1810. ¡SE HA INSTALADO UN Raro e importante. In 8º, 2 h. Zinny, 1810, n. 20, pp. 51 – 52. Furlong, n. 2180. Buen ejemplar preservado en una carpeta moderna con títulos dorados. Excepcional impreso de Niños Expósitos que anuncia la instalación de la Junta Gubernativa en Buenos Aires y, a fin de consolidar al nuevo gobierno, recomienda fidelidad “al desgraciado y amado Rey, don Fernando VII”. Producidos los sucesos de mayo en Buenos Aires, el 31 de aquel mes las autoridades asentadas en Montevideo recibieron los pliegos del nuevo gobierno porteño, donde se comunicaba la constitución de la Primera Junta y se les solicitaba su reconocimiento, así como le requerían el envío de un diputado a Buenos Aires para participar de un inminente congreso. El entonces Gobernador Militar de Montevideo, D. Joaquín Soria, decidió en tal caso convocar a un Cabildo Abierto, con el ánimo de solicitarle su opinión. De inmediato, el 1º de junio se reunió aquel Cabildo y por amplia mayoría fue reconocida la autoridad de la Primera Junta instalada en la Capital, en la ciudad de Buenos Aires, así como se aprobó el nombramiento de un diputado que debería trasladarse a la otra orilla del Plata. Esta decisión fue lograda muy a pesar de los realistas instalados en el puerto de Montevideo, quienes se vieron favorecidos con las noticias que llegaron en la noche de ese mismo día: se trataba de la creación de un nuevo órgano de gobierno en la metrópolis, el llamado Consejo de Regencia de Cádiz. Así fue que el 2 de junio, reunido nuevamente el Cabildo Abierto en Montevideo, modificó su voto reconociendo ahora a dicho Consejo español. Ese mismo día se imprimía en Buenos Aires la Proclama que ahora ofrecemos, dirigida a los habitantes del puerto oriental del Plata, en desconocimiento de la noticia que llegara a dicha ciudad.
LA ANARQUÍA DEL AÑO 20 A grandes rasgos, dejamos que este capítulo se inicie formalmente en la batalla de Cepeda, librada el 1º de febrero de 1820, cuando las tropas porteñas cayeron derrotadas por el ejército litoraleño. Con el gobierno local en crisis, se firmaba un armisticio de tres días para redactar un acuerdo definitivo y la paz sería rubricada el 23 de aquel mes en el llamado Tratado del Pilar. Sin embargo, descontento con la “letra chica” del acuerdo, Juan Ramón Balcarce rechazó el pacto y el 6 de marzo se hizo proclamar gobernador en Buenos Aires, aunque lo haría por un breve período. Lo cierto es que alentado por esta anarquía reinante, el general Carlos María de Alvear retomaría sus ambiciones y el 26 de marzo lo encontramos encabezando una nueva sublevación militar. Alvear tomó prisionero al general Soler y a los coroneles French y Beruti, asumiendo la jefatura de las fuerzas bonaerenses. Sin embargo, la reacción inmediata de Sarratea permitió preservar la continuidad del gobierno depuesto; sus instrucciones lograron recuperar la cadena de mandos y en la tarde de aquella misma jornada, quedaba sellada la suerte de C. M. de Alvear quien fue conminado al destierro. Para entonces maduraba la que dio en llamarse “anarquía del año 20”. El poder político se encontraba mellado por la corrosión más agresiva; acusaciones mutuas no permitían la acumulación de fuerzas de ninguna fracción en pugna y en el medio de este caos, retornaba al país el desterrado coronel Manuel Dorrego. Los impresos ahora ofrecidos dan cuenta de los intereses por entonces en pugna. La colección, llamativa por la cantidad de piezas reunidas, trae a la memoria la voz de notables personajes políticos y militares de nuestra historia. Dejemos que los propios papeles de la época revelen sus fortalezas testimoniales.
HACIA LA PAZ DEL PILAR In folio, 1 h., v. en b. Buen ejemplar protegido en una carpeta de tela con tejuelo. Zinny, 1820, n. 25, p. 277. Después de la batalla de Cepeda, el 16 de febrero de 1820 Sarratea fue nombrado Gobernador de la Provincia de Buenos Aires por la Junta de Representantes. Apenas habían transcurrido cinco días y partía comisionado a entablar conversaciones con el Ejército Federal conducido por Francisco Ramírez y José M. Carrera. Sólo una semana más tarde acordaría la paz con los caudillos López y Ramírez, en la Convención conocida como Tratado de Pilar.
LA VOZ DEL NUEVO GOBERNADOR In folio, 1 h., v. en bl. Buen ejemplar, protegido en una carpeta de tela con tejuelo. Zinny, 1820, n. 46, p. 290. No en Suárez. A principios de 1820, el norte de la provincia de Buenos Aires fue invadido por los ejércitos de los caudillos federales Estanislao López y Francisco Ramírez, acompañado éste por uno de los hermanos Carrera, José Miguel. Inspiraba el movimiento la decisión de obligar al Director Supremo, general José Rondeau, a abandonar el gobierno, así como obtener los recursos para luchar contra la invasión portuguesa sobre la Banda Oriental y finalmente, coartar toda posibilidad de coronamiento de un príncipe europeo. Respondiendo a aquellas acciones, Rondeau partió con el ejército porteño y en la Cañada de Cepeda, el 1º de febrero de 1820 fue completamente derrotado, cayendo el llamado régimen directorial. Las exigencias de los triunfadores no se hicieron esperar y en esas condiciones, la Junta de Representantes nombró gobernador de Buenos Aires a Manuel de Sarratea. En el carácter de titular del ejecutivo provincial, en ese momento nace la autonomía de dicha provincia, Sarratea concurre a Pilar en el plan de negociar un pacto definitivo con López y Ramírez. El 23 de febrero del año 20, se firmará el llamado “Tratado del Pilar”. En aquel momento, el General Juan R. Balcarce, defensor del antiguo régimen directorial, elaboró una compleja estrategia de dimes y diretes, llevando a la ciudad de Buenos Aires la artillería y la infantería salvada de la batalla de Cepeda. En estas circunstancias hizo públicas sus opiniones contrarias al acuerdo firmado en Pilar. Bajo la letra de este convenio, Sarratea había enviado armas a los caudillos provinciales destinadas inicialmente a la defensa frente a la invasión portuguesa de la Banda Oriental. Pero la Junta de Representantes temiendo aviesas intenciones de los jefes federales, le solicitó a Sarratea que suspendiera dichos envíos. La alarma se hizo pública y el día 6 de marzo se convocó una cantidad de gente importante en la Plaza de la Victoria, frente al Cabildo, invadiendo la sala capitular y reclamando la renuncia de Sarratea y el nombramiento del general Juan Ramón Balcarce como nuevo gobernador. Este mandato popular fue considerado ilegal por cuanto no había sido consultado con la Junta de Representantes, adicta a Sarratea, por lo que se produjo un impasse y se buscó una salida institucional. Al día siguiente, se realizó una nueva asamblea popular en la Iglesia de San Ignacio, reafirmando esta voluntad de cambio. Balcarce aprovechó las circunstancias y el 9 de marzo, con el pueblo reunido en la sala capitular y ante la comparecencia de Sarratea, sus seguidores impusieron el voto voz en cuello. Así lo atestigua el impreso del Acta que aquí ofrecemos: “el pueblo declaró una, dos , tres, y cuatro veces, que el nombramiento del señor Balcarce habia sido hecho por su libre voluntad, expresada antes en la sesion del dia siete en la iglesia de San Ignacio, y que (le) renovaba las omnímodas facultades (…)”. Dirá sobre este episodio el historiador Roberto H. Marfany en la “Historia de la República Argentina”: la ilimitación de sus poderes y el temperamento irritable de Balcarce, anunciaban un período de tragedia.
DOS DÍAS DESPUÉS DEL Muy raro.In folio, 1 h., v. en bl. Buen ejemplar. Zinny, 1820, n. 72, p. 311, lo cataloga como editado por la Imprenta de la Independencia. El Gobernador de la provincia comunica por Bando las condiciones precarias del erario público y solicita a los ciudadanos un mayor compromiso ante la insurgencia conducida por Alvear, la que pone en riesgo la seguridad y el orden público. También se dirige a “todo individuo correspondiente à los tercios de cívicos de infantería y caballería, (para que) se presente à sus respectivos cuarteles con sus armas”, instruyendo finalmente a todo ciudadano armado ó desarmado” con la orden de que se presente a su Alcalde de barrio.
ENTRE 15 Y 60 AÑOS, TODOS Raro. In Gran folio, 1 h., v. en bl. Zinny, 1820, n. 77, p. 312, lo da como apaisado. Medidas: 23,5 x 26,4 cm. Buen ejemplar, protegido en una carpeta de tela con tejuelo. Desde “la edad de quince hasta sesenta años, propietarios, capitalistas, comerciantes, hacendados residentes en la ciudad, empleados civiles y concejiles, incluidos los capitulares é individuos del cuerpo consular, abogados, escribanos, procuradores y sus dependientes” serán alistados en el cuerpo de imaginaria cívica. El Bando del Gobernador Sarratea instruye para la formación de dicho cuerpo. A tal fin, fueron comisionados por el Cabildo para los alistamientos del mismo, D Nicolás Anchorena y D Miguel Marin.
SUCESOS DEL AÑO 20 EN LA In 4º, 3 h., v. en bl. Ejemplar con una vieja restauracón que no afecta texto en la primera hoja. Zinny, 1820, n. 139, p. 350 – 351. Encabeza al impreso el Oficio del General Soler al Gobierno, fechado en el campo de la libertad, el 18 de mayo de 1820. Comunica aquí el juicio a un desertor del regimiento de blandengues, sentenciado á sufrir la ultima pena, pero ante el pedido de clemencia formulado por las autoridades del cabildo de la Villa de Luján y el clero, resolvió conmutarle la pena. Entre otros oficios, se trascribe la “representación de los Gefes y Oficiales de Milicias de la Campaña al Cavildo de Luxan”. En dicha nota se denuncia el “escandaloso paso que ha dado el Gobierno de Buenos Ayres despojando sin justa causa al señor Brigadier D. Miguel Estanislao Soler de la autoridad que aquel pueblo y toda la provincia le confió (…)”. Por fin, se reclama la reposición de Soler en el mando, indicando que no serán acatadas las órdenes de aquellos jefes de campaña que no hayan sido nombrados por el propio Miguel E. Soler. En un mismo tenor, el Cabildo de Luján se subleva del Gobierno de Buenos Aires y por Decreto (aquí impreso) manda reconocer a Soler por Gobernador y Capitán General de la Provincia de Buenos Aires.
LAS DISPUTAS ENTRE LA CAMPAÑA Y In Folio, 3 pp. Impreso junto con: Muy raro.In Folio, 3 pp. Zinny, 1820, n. 171, pp. 364- 365. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. En el primero de estos oficios publicados por la imprenta de los expósitos de Buenos Aires, los representantes de la campaña le comunican al Cabildo su mortificación ante el rechazo de este cuerpo de la elección del general Alvear para gobernador interino. Los electores de la campaña dan a publicidad las razones que los llevaron a tal elección y sin medias tintas, sostienen las virtudes del militar patriota escogido. En respuesta al rechazo publicado por el Cabildo de Buenos Aires, el propio Carlos Alvear se dirige a dicho ayuntamiento y rechaza sus argumentos, declarándose el protector de Buenos Aires al mismo tiempo que enjuicia a “cuatro miserables” por su sed de mando, epíteto que de acuerdo a D. Antonio Zinny, engloba a Soler, Pagola, Dorrego y otro que debe ser Balcarce.
CONTRA ALVEAR Y SUS Muy raro. In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 183, pp. 368, lo da sin fecha ni indicación de imprenta, tal como ocurre en nuestro ejemplar, aunque por los tipos utilizados no tenemos dudas que se trata de un “expósito”. No en Suárez. El nuevo “hombre fuerte” de Buenos Aires comunica por Bando la declaración de “traidoras à los derechos del pais” a todas las personas que adhirieren a la causa del proscrito Alvear y a la “cuadrilla de bándalos (sic) que le siguen”.
CUANDO EL ESTADISTA Rarísimo. In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 188, pp. 369 – 370. No en Suárez. Describe en punzante relato las peripecias sufridas en el territorio bonaerense por obra y gracia del gobernador santafecino, conducido “miserablemente” por el criminal José Miguel Carrera y por el proscripto Carlos Alvear. Dirá: “las lágrimas del inocente, los ruegos de la esposa, ni las ruinas que por todas partes multiplica la cuadrilla de ladrones, y asesinos que comandan, les detiene en el bàrbaro empeño de destruirlo todo”.
SU PRIMERA PROCLAMA COMO Muy raro. In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 190, pp. 370 – 371. No en Suárez. Acaba de partir hacia la campaña el coronel Manuel Dorrego y lo sustituye en su ausencia el coronel mayor D. Marcos González Balcarce por inteligencia de la Junta electoral. Dorrego ha marchado “con una fuerte division à escarmentar al orgulloso enemigo, decidido à morir antes que permitir el ultrage de vuestra dignidad y derechos”. En su primera Proclama ocupando el mando político y militar en Buenos Aires, Balcarce instruye a los ciudadanos para que informen sobre cuanta persona mantiene relaciones con los contrarios. Este impreso salió a la luz el mismo día que Dorrego partiera a enfrentar las fuerzas provinciales.
SE CONVOCA HASTA A Raro. In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 192, pp. 372. Si bien no hay pie de imprenta, se trata de un “expósito”. No en Suárez. El gobernador “sustituto” dispone por este Bando convocar a todos los inválidos desde sargento inclusive, para que –quienes sean hábiles para tomar las armas en el servicio de la guarnición– queden acuartelados en la idea de asegurar la dignidad y seguridad interior. El contenido de aquella instrucción deja en evidencia el estado de precariedad que por aquellas horas distinguía a la institucionalidad porteña.
ARENGA A LAS TROPAS Raro. In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 195, pp. 373 – 374. No en Suárez. Inflamada Proclama, anunciando la presencia en la plaza de la Victoria de los ciudadanos miembros del cuerpo de Imaginaria y Cívicos, quienes asistieron dispuestos a recibir un fusil para defender la patria afligida. La voz de Balcarce, jefe militar y político en ausencia de Dorrego, elogia el compromiso de aquellos ciudadanos y les asegura que mientras las autoridades se encuentren en sus funciones, “nadie a de usurpar sus regalías”.
EL ENEMIGO SE RETIRA In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 198, pp. 374. No en Suárez. Las Proclamas y demás comunicaciones oficiales se suceden, informando a la población de los últimos sucesos en auténticos alegatos. En este impreso se anuncia el retiro del Ejército Federal, cuyos oficiales y militares “van huyendo precipitadamente, llevando pintado en sus semblantes el terror y espanto”. Así se lo ha transmitido el gobernador en campaña, el propio coronel Manuel Dorrego, “protector de vuestros esfuerzos, vuestros derechos y fortunas”.
DORREGO HA TRIUNFADO EN In folio, 2 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 201, pp. 375. No en Suárez. El Oficio contiene una detallada enumeración de los documentos que Balcarce le enviaba a la Comisión Militar Extraordinaria, la que debía juzgar los actos de guerra, condenando desertores (enumera a Nicolas Veda, José Gabriel de la Oyuela, Bartolomé Correa y Fernando de la Oyuela, quienes se pasaron a las líneas del enemigo), así como también solicita que juzguen a los oficiales capturados en la batalla de San Nicolás, acaecida el 2 de agosto de 1820.
COMUNICACIONES ENTRE EL In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 203, pp. 376. No en Suárez. El gobernador Balcarce le responde aquí al Cabildo de Buenos Aires en respuesta a la nota que le había hecho llegar, referida al juzgamiento de los oficiales capturados en la acción de San Nicolás. Le da cuenta al Ayuntamiento de la comunicación remitida a la comisión Militar extraordinaria y además, rechaza la sugerencia planteada por dicho órgano “para alejar los males”, pues la juzga impracticable, por ser “implacable y fuera de oportunidad”. También se refiere a la opinión pública sobre D. Manuel de Sarratea.
UNA “PEQUEÑA VENTAJA” DEL ENEMIGO: Raro. In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 206, pp. 377, lo da como el anuncio de un triunfo, cuando en realidad se hace público el traspié padecido por las tropas gubernamentales el 2 de septiembre, origen de la caída protagonizada por el coronel Manuel Dorrego quien será reemplazado en la más alta magistratura poco tiempo más tarde. No en Suárez. Balcarce informa sobre la derrota sufrida por las fuerzas de Dorrego dos días antes en el arroyo de Pavón (exactamente, en el campo del Gamonal), de acuerdo a lo informado por el coronel D. Blas José Pico desde Areco. “Esa turba de facinerosos”, dirá Balcarce, se componía de no más de 500 o 600 hombres reunidos por López y Carrera. El Gobierno prepara a los ciudadanos de los tercios cívicos a nuevas glorias…
SU PRIMERA PROCLAMA In folio, 1 h. Buen ejemplar, preservado en una moderna carpeta de tela con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 218, pp. 384 – 385. No en Suárez. El brigadier general D. Martín Rodríguez acaba de ser nombrado gobernador y capitán general interino de la provincia y se dirige por vez primera a sus habitantes, expresando su compromiso personal con el destino que le cabe asumir. La designación de Rodríguez se hacía bajo el espíritu de resolver las agudas contradicciones que aun sacudían los vínculos de Buenos Aires con el resto de su territorio y con las provincias del litoral.
HACIA EL CONGRESO DE CÓRDOBA In folio, 4 pp. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 219, pp. 385. No en Suárez. La Junta de representantes realiza un pormenorizado análisis de los sucesos históricos, así como de los compromisos actuales. Al fin, comunica a sus hermanas la elección de los diputados que habrán de concurrir al Congreso organizado en Córdoba. Además, informarán sobre los trascendidos que dan cuenta del reconocimiento de nuestra independencia por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.
CUANDO SE TEMÍA UNA Muy raro. In folio, 1 h. Buen ejemplar preservado en una moderna carpeta con títulos dorados. Zinny, 1820, n. 228 (por error lo publica como 328), pp. 390. No en Suárez. El batallón del segundo tercio cívico no aceptó el nombramiento del brigadier general D. Martín Rodríguez como titular del ejecutivo provincial y su levantamiento debió movilizar al gobierno, a sus tropas y al 5º de milicias, conducido por D. Juan Manuel de Rosas. Recién el 5 de octubre fue sofocado aquel movimiento, para tranquilidad del resto de la población y autoridades porteñas. Aquí se publica el Bando que la Junta de representantes y el Cabildo le enviaran al coronel Manuel Dorrego, temerosos que éste se dirigiera a Buenos Aires rechazando su destitución. Las notas de ambos organismos al fin fueron respondidas por el jefe militar en campaña, quien sostiene en su misiva fechada el 7 de octubre, que “la fuerza de mi mando jamás propenderá sino al órden y tranquilidad de nuestra provincia y al escarmiento de los enemigos de ella”. En el último tramo del impreso, habrá de reconocer la junta que descansa en la definición vertida por Dorrego, de obediencia a las autoridades legítimamente constituidas.
POR EL SACRIFICIO DE LA GUERRA Raro. In gran folio. Medidas: 38 cm. x 24,5 cm. Zinny, 1820, n. 247, lo da en un pliego, apaisado, cuando nuestro ejemplar es vertical. Pieza en óptimo estado. No en Suárez. D. Martín Rodríguez ha partido rumbo a la campaña, dispuesto a realizar las acciones pertinentes contra los ejércitos federales. En tanto, Balcarce fue nombrado gobernador sustituto y en la sede porteña arbitraba las medidas pertinentes, tal el caso de la contribución de los hacendados a la Iglesia (en ganado y granos) y de su rebaja por los daños ocasionados en la guerra.
UNIFORMES, INSTRUCCIÓN Y In folio, 1 h. Buen ejemplar. Zinny, 1820, n. 249, pp. 396. No en Suárez. El gobernador “sostituto”, D. Marcos Balcarce, dispone medidas de organización del “regimiento del órden”, que poco antes había creado el brigadier general D. Martín Rodríguez. La militarización de la sociedad porteña hacía a la seguridad de su pueblo y campaña, y todas las acciones públicas estaban encaminadas a preservar la integridad territorial y los bienes de sus ciudadanos, puestos en peligro por las fuerzas del llamado ejército federal.
EL TRATADO BENEGAS ENTRE In gran folio, 1 h. Zinny, 1820, n. 257, pp. 397 – 398. No en Suárez.
BERNARDINO RIVADAVIA Raro. In Folio, 8 pp. Encuadernación en pasta española, lomo y punteras de cuero, con filetes y títulos dorados. Zinny lo cataloga en su “Apéndice…”, n. 83 del año 1821, p. 464. No en Suárez. Después de las guerras intestinas de los años 1819 y 1820, el gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Bautista Bustos, encabezó un movimiento de reconciliación nacional y auspició la realización de un Congreso en la ciudad mediterránea. Invitada la provincia de Buenos Aires a enviar sus diputados, la perspicacia y sagacidad política de su Ministro de Gobierno, D. Bernardino Rivadavia, en un todo de acuerdo con el Gobernador Martín Rodríguez, envió a la Junta de Representantes un Proyecto de Resolución —aquí ofrecido— con funciones muy acotadas en cuanto a su representación en el Congreso de Córdoba. El objetivo fundamental de la política de Rivadavia era provocar el fracaso de éste, pero sentando las bases para la elección de un próximo Congreso que, en definitiva, se reuniese en Buenos Aires y que él pudiera conducir.
MANUSCRITOS
1804. EL NOMBRAMIENTO DEL INTENDENTE Reynoso, natural de la ciudad Puerto de Santa María (España), se había trasladado a Buenos Aires a comienzos del siglo XIX, donde ejerció el alto cargo de Intendente, con facultades limitadas. Ofrecemos aquí una copia de época de su nombramiento, cuyo espíritu se encontraba sustentado en la Ordenanza General de Intendentes. Reynoso prestó juramento en Buenos Aires el 20 de Marzo de 1804, aunque recién tomó posesión del cargo el 18 de enero de 1806. En su mandato le cupo participar en las dos invasiones inglesas y entre sus actos más relevantes, intervino en el debate del Cabildo Abierto del 10 de febrero de aquel año, cuando la gente elevó su descontento ante la conducta del Virrey Sobremonte, pidiendo su separación del cargo. D. Domingo Reinoso cesó en sus funciones el 31 de julio de 1809. En cuanto al funcionario participante en el nombramiento aquí ofrecido, se trata de León Pedro José de Altolaguirre, destacado Comandante general de los Resguardos, quien representó en este acto a las autoridades del Virreinato del Río de la Plata. Trascripción: Rl. Orden Exmo. Sor. = Por Real Decreto de 29 de Al dorso Cuen.s (cuentas) de este Virrey.to Buenos Ay.s Enero
1806. POESÍA HEROICA DE LAS INVASIONES INGLESAS Excepcional. In 8º, 7 pp., v. en bl. Buen ejemplar, preservado en carpeta moderna, con títulos dorados. Hermoso relato de autor anónimo, nacido en el calor de la reconquista de Buenos Aires, cuando la invasión de las tropas británicas ocupara este dominio hispánico. La sorpresa inicial trocó en una heroica actitud protagonizada por los locales y se coronó en una resonante victoria. Aquellas horas de gloria inspiraron a distintos poetas, muchos de ellos anónimos y otros que trascendieron en ambas orillas del Plata, como ocurriera en Buenos Aires con Vicente López (autor de “El triunfo argentino”, publicado en la imprenta de los niños expósitos) y Pantaleón Rivarola (fue de su autoría el “Romance Heroico, en el que hace relación circunstanciada de la gloriosa Reconquista de la ciudad de Buenos Aires…”, también impreso en aquellos talleres), y con Prego de Oliver, cuyas creaciones vieran la luz en Montevideo. Seguramente nacido por aquellos días, ofrecemos ahora un extenso poema manuscrito, sin indicación de autor, redactado en cuatro hojas plegadas de papel de época, con escritura también colonial. De acuerdo a nuestra búsqueda, la obra estaría inédita, rasgo que aún la hace más atractiva. En sus versos, el poeta relata con meridiana solvencia buena parte de los hechos históricos que sacudieran la quietud rioplatense. A modo de muestra, dejemos que unos pocos tramos de la poesía reflejen el sentir de los criollos, desamparados en principio con la retirada del virrey Marqués de Sobre – Monte y hasta de algún modo, seducidos por aquel ejército, cuyos miembros eran invitados a las tertulias que se organizaban en los salones porteños más recoletos. Trascripción (parcial): En Buenos Air.s entonó El Señor Marquez no ha oido (…) Si el Coronel de Dragones, (…) Si dieron las señoritas, (…) Lo peor de todo es
1816- EXCESOS HISPÁNICOS EN AMÉRICA Interesante estudio sobre las autoridades y el ejército realista en Hispanoamérica. Para entonces, las fuerzas españoles se debatían en numerosos frentes dispuestas a aquietar la ola revolucionaria que se propagaba por estos dominios. Las distintas normas resumidas comprenden un ordenamiento sobre tales cuestiones, disponiendo las formas que debían aplicarse para con las fuerzas de ultramar asentadas por entonces en América. La pieza, en buen estado, se entrega con una trascripción, preservada en una moderna de carpeta con títulos dorados. Trascripción (parcial): Ministerio de la Guerra = Consequente al abuso que se obserba en algunas (…) Ministerio de la Guerra = No haviendo sido comprendidos los oficiales, sar- Posteriorm.te y con fha. 28 de Junio, propuso el modo dicho Generál que creia mas Ministerio de la Guerra = Atendiendo el Rey Nuestro Señorá álos serv.s Ministerio de la Guerra = El Rey Nuevo Señor se ha servido dirigirme en Ministerio de la Guerra = Al Imp.r General de caballeria de or.n Lo que de Real Orden traslado á Vm. para su inteligencia y Son copias.
MAPAS
AMÉRICA MERIDIONAL EN EL SIGLO XVIII Carta coloreada a mano. Medidas: 41 x 57 cm. Pieza en buen estado, enmarcada. En su ángulo inferior derecho, con una bello cartucho conteniendo figuras alegóricas. Los mapas de Nicolás Sanson (1600 - 1667) expresaban los más profundos conocimientos en geografía de la primera mitad del siglo XVII. Sus trabajos cautivaron la atención de Luís XIII, monarca francés, quien acertó nombrarlo “Geógrafo Ordinario del Rey”, convirtiéndolo en su tutor en todos los temas que hacían a la geografía universal.
LAS RIBERAS DEL PLATA DADO DE BAJA Carta coloreada a mano, en precioso estado de conservación. Medidas: 195 x 295 mm. Pieza enmarcada. Esta carta geográfica apareció publicada en la colección « Histoire Générale Des Voyages ou Nouvelle Collection de toutes les Relations de Voyages par Mer et par Terre… » que presentara D’Exiles Prevost, editada en París a mediados del siglo XVIII. Ubicamos este mapa en el volumen 53 de dicha colección, aunque al pie de la carta aquí ofrecida se lee la indicación: Tom. XIV, Nº1. Su autor, Jacques Nicholas Bellin “Ingeniero Hidrográfico de La Marina” francesa, levantó una precisa carta con información del río de la Plata, de su bancos de arena, y del estuario en ambas orillas, orientando a los navegantes que se internaban en sus poco profundas aguas. En la margen occidental, Buenos Aires emerge con su fuerte, mientras que en la otra costa del río, Monte Video es en la pluma del geógrafo una pequeña villa y fuerte de defensa. Más hacia el interior del continente, también en su porción oriental, Colonia de Sacramento luce tan importante como el conglomerado porteño.
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